Yolanda Díaz, obligada a volcarse en la campaña gallega tras el adelanto electoral y el pulso con Podemos

Sumar afronta su primera cita electoral tras la ruptura de Podemos y en una situación claramente adversa: en un escenario difícil para la izquierda como es Galicia y sin un candidato de renombre para liderar la candidatura. Una situación que empuja a Yolanda Díaz a aumentar su presencia en campaña.

En Sumar, el adelanto electoral entraba dentro de lo previsible desde hace semanas, pero aun así la convocatoria ha pillado al partido de Díaz sin un plan de actuación claro, sin figuras de peso en su proyecto y con un escenario de alianzas aún por definir.

Un escenario incierto donde el partido fía sus resultados a su líder, la figura de la vicepresidenta segunda, ampliamente conocida en Galicia, su tierra natal y a la que acudirá para exhibir todos los avances logrados en materia laboral y aprobados por el Gobierno de coalición.

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La estrategia de colaboración

La líder de Sumar defendió la semana pasada que PSdeG y BNG deben “caminar juntos” en las elecciones; fuentes próximas descartan una posible coalición con estas fuerzas, pero apuntan a algo similar a las generales, donde Díaz y Pedro Sánchez protagonizaron una campaña de no agresión para no disputarse el electorado, sino complementarse. Una estrategia de colaboración y mano tendida que, creen en Sumar, debe reproducirse en este caso.

La campaña gallega tendrá otro punto en común con las generales, puesto que uno de los principales argumentos que Sumar empleará es su papel de ‘llave’ del Gobierno y de voto útil, con la idea de que cualquier alternativa al PP pasa necesariamente por que obtengan representación. Un extremo que no todos dan por hecho en las filas de la vicepresidenta segunda, donde son conscientes de la extrema dificultad del escenario gallego.

Las alianzas

La sintonía que Díaz ha mostrado hacia PSdeG y BNG no se ha exhibido, por el momento, hacia Podemos, con quien rompió negociaciones para formar una coalición después de que su ejecutiva nacional anunciase su ruptura en el Congreso y su salida al Grupo Mixto. Desde entonces, el partido de Díaz no ha atendido las peticiones de una alianza de la federación morada en Galicia, la única que en su momento apostó dentro de Podemos por el entendimiento con Díaz.

Tampoco ha habido entendimiento, al menos de momento, con Esquerda Unida. En EU no gustaron las palabras del portavoz de Sumar en Galicia, Carlos Paulo López, que llamó a sus cuadros a integrarse en las filas de Yolanda Díaz obviando cualquier tipo de acuerdo orgánico.

La propuesta sentó mal, pero las presiones de IU a nivel estatal parecen haber surtido efecto, y en las últimas horas dirigentes próximos a Díaz se mostraban más optimistas respecto a un acuerdo con Esquerda, con quien mantuvieron una reunión este mismo viernes.

El plazo para registrar las coaliciones expira el día 5 de enero, cuando estará el dibujo completo de las fuerzas que se presentan, aunque -a falta de una oferta de última hora- todo apunta a que la cita de las gallegas será la primera ocasión en que Sumar y Podemos se midan electoralmente.

Exhibir la victoria

Los morados creen que el afán de romper puentes en Galicia es una directriz llegada directamente de Díaz, con el objetivo de evidenciar la debilidad de Podemos y exhibir una victoria clara sobre su antiguo aliado. Una victoria que, creen en el partido de Ione Belarra, no podrá encontrar tan fácilmente en las elecciones europeas donde se enfrentará a Irene Montero.

En Podemos siguen tendiendo la mano a Sumar pero ya contemplan como principal opción ir en solitario, aunque también han enviado una propuesta de coalición a EU, que deberá valorar cuál de las opciones le interesa más. En ningún los morados caso están dispuestos a renunciar a la cita electoral, y este mismo fin de semana tienen previstas reuniones para abordar cuestiones clave como la convocatoria de primarias para elegir candidato.

El partido, igual que Sumar, tampoco tiene candidato claro. La lógica de Podemos a nivel estatal es situar en posiciones de visibilidad a afines a correas de transmisión de la dirección; una figura como Ángela Rodríguez Pam, persona de máxima confianza de Irene Montero.

Escenario difícil

El anuncio de Alfonso Rueda llevaron al partido de Díaz a convocar una sucesión reuniones en Sumar para abordar una plaza de especial complejidad para Sumar. A la fortaleza del PP, que ha encadenado cuatro mayoría absolutas, se une la consolidación del Bloque Nacionalista Gallego (BNG), que ha logrado aglutinar a la izquierda alternativa al PSOE.

En 2016 fue Podemos quien consiguió llamar la atención de este electorado a través de la coalición de En Marea, que llegó a igualar a los socialistas con 14 escaños. La situación cambió radicalmente en la última cita electoral de 2020, donde Podemos dio la primera muestra de debilidad al quedar fuera de cualquier espacio de representación. Una situación que se repitió el pasado mayo en el resto de territorios, donde los morados pasaron a la irrelevancia y sin apenas poder institucional.

Sin candidatos

La búsqueda de Sumar de figuras relevantes en la política gallega se ha topado con una sucesión de rechazos, entre ellos el de la exconsellera del BNG Teresa Táboas, y el último el del exalcalde de Santiago de Compostela Martiño Noriega, de Anova, antiguo aliado de Díaz. La ausencia de un perfil ampliamente conocido será otro de los factores que empujan a Díaz a volcarse en la campaña electoral.

A día de hoy Sumar todavía no tiene decidido el candidato de Sumar para la cita del 18 de febrero. La posibilidad de situar como candidata a una figura impulsada en el ámbito nacional como es la portavoz parlamentaria de Sumar, Marta Lois, no se ha cerrado de manera definitiva, aunque hay dos factores que enfrían esta opción: una es la relación de puestos en las listas electorales -el líder de Podemos Galicia ocupa el tercer puesto y Sumar perdería un asiento en caso de que tuviera que dejar el Congreso su sucesor inmediato, Manuel Lago, actual asesor en el Ministerio-.

A esto se une el hecho de que Lois, que en un primer momento generó dudas en algunos sectores de Sumar, ha logrado convertirse en una pieza clave para mantener los equilibrios de la coalición, donde conviven distintas formaciones y sensibilidades. La portavoz, que cumple tres meses desde su estreno parlamentario durante la moción de censura de Alberto Núñez Feijóo, se ha demostrado como una figura de consenso que evita las tensiones propias de la actividad parlamentaria.

Su salida, eso sí, dejaría espacio abierto para que la portavocía pasara a manos de otros diputados con más experiencia en la tribuna del Congreso, como Iñigo Errejón, una figura muy valorada en lo discursivo pero vista con más recelo en formaciones como IU; o como Aina Vidal, actual portavoz de los comuns dentro de Suamar.

Otra de las figuras gallegas que ha adquirido proyección nacional es Verónica Martínez Barbero, diputada nacional por Pontevedra, que en las últimas semanas ha ganado visibilidad al protagonizar varias intervenciones públicas.

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