Vox exigió entrar en el Gobierno de Murcia a cambio de apoyar la investidura de Feijóo

El bloqueo en la Región de Murcia seguía en el aire tras las elecciones generales. Era el fleco pendiente. Pero la cuenta atrás comenzó hace días porque si PP y Vox no llegaban a un acuerdo antes del 7 de septiembre se repetirían las elecciones autonómicas. Un escenario que nadie quería pero al que el actual presidente, Fernando López Miras, estaba dispuesto a llegar si el partido de Santiago Abascal no renunciaba a entrar en su Gobierno. El PP se quedó a solo dos escaños de la mayoría absoluta. Pero el 23J sacudió también el tablero, especialmente por la situación de debilidad en la que quedó Alberto Núñez Feijóo.

Según explican fuentes de la cúpula a este diario, en las conversaciones entre los líderes nacionales para garantizar el apoyo de Vox a la investidura también entró la situación de Murcia. 

El partido de Santiago Abascal siempre se ha mantenido en la misma posición: aunque su abstención sería suficiente, cosecharon más del 18% del voto en la Región de Murcia. Y con ese porcentaje entendían que no podían dejar de estar en el Gobierno. Como ya publicó este diario, el partido aprendió la lección en la Comunidad de Madrid en 2021 y no iban a repetir “errores” como el de haber hecho presidenta a Isabel Díaz Ayuso gratis. 

La cuestión es que esa exigencia de Vox, que en la constitución de las Cortes en Madrid hace menos de dos semanas volvió a quedar clara, ganó todavía más peso al confirmar Abascal que sus 33 diputados darían el sí a Feijóo en la investidura sin exigir entrar en el Gobierno. A cambio, reconocen dirigentes, sí pedían avanzar en la negociación murciana para tener alguna consejería.

Para Feijóo tener el sí de Vox era clave, pero todavía más el escrito público en el que a principios de agosto se comprometían a no exigir una coalición. Sin la renuncia expresa de Abascal, el PP no podía amarrar a la diputada de Coalición Canaria y menos todavía intentarlo con el PNV. La puerta de los nacionalistas vascos estaba y sigue cerrada, pero el relato de Feijóo se quedaba en blanco si Vox encima no hacía esa contribución.

Las cosas se volvieron a enredar cuando Vox se quedó fuera de la Mesa del Congreso. El PP no le iba a ceder ningún puesto y Abascal ordenó dejar en la estacada la candidatura de Cuca Gamarra para presidir la Cámara. Esa crisis apuntaló la exigencia de estar en el Ejecutivo murciano. 

El acuerdo se cerró pasadas las diez de la noche del viernes. El PP ofreció dos consejerías a Vox —las de Fomento; y la de Seguridad, Interior y Emergencias, con rango de vicepresidencia—. Pero la extrema derecha seguía exigiendo Agricultura, como ha hecho en el resto de autonomías y ayuntamientos, con competencias en el campo. Es la gran bandera de Vox y no querían perderla en una autonomía donde precisamente es la cartera más importante. Finalmente el PP resistió y Vox se conformó con dos asientos.

“Nadie entendía la repetición”

En Génova, por su parte, insisten en que López Miras “ha contado con el apoyo de la dirección nacional en todo momento”. Y repiten que la decisión final era “solo suya”. En los últimos días la interlocución entre el presidente autonómico y Feijóo ha sido constante. Y en la dirección nacional reconocen que el objetivo último era “evitar la repetición electoral a toda costa porque nadie lo habría entendido”.

Es cierto, coinciden distintos dirigentes, que volver a las urnas no garantizaba una mayoría absoluta al PP. Pero López Miras insistió ya después de la amarga victoria del 23J que su voluntad seguía siendo constituir un Gobierno en solitario y que debía ser Vox quien “explicara a los ciudadanos” por qué les obligaba a volver a votar con una mayoría tan clara del PP.

La cesión de López Miras pone negro sobre blanco la pírrica victoria del PP el 23J. La idea inicial de los conservadores pasaba por dilatar al máximo las negociaciones autonómicas y evitar pactos con Vox hasta que pasaran las elecciones generales. Las prisas de algunos dirigentes populares y la presión tan fuerte de los ultra, que querían llegar a la campaña nacional exhibiendo gobiernos de coalición, forzaron los primeros acuerdos.

El valenciano lo desencadenó todo. Y en Murcia, López Miras decidió aguantar el pulso. En parte, por la seguridad que le daba pensar en una amplia victoria de Feijóo. Incluso si la suma con Vox bastaba y había una coalición para el Gobierno de España, los populares murcianos daban por hecho que el suyo sería en solitario. Otro chasco para el PP que además rompe la estrategia por la que muchos cargos querían apostar de forma contundente tras lo que ocurrió en julio: que los pactos con Vox no volvieran a repetirse.

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