Sumar deja a Podemos sin voz propia en el reparto de portavocías del Congreso

Podemos va camino de quedarse sin voz propia en el Congreso de los Diputados. La coalición de Sumar negocia estos días las reglas que marcarán el funcionamiento y la convivencia parlamentaria de sus integrantes, además de la visibilidad que tendrán los ocho partidos en esta legislatura que comienza. Uno de los aspectos más importantes de estas conversaciones, que llevan días produciéndose y que prevén alargarse la próxima semana, es el reparto de portavocías parlamentarias. Un reparto que a día de hoy, y a falta de cerrarse las negociaciones, deja a Podemos fuera.

Yolanda Díaz ha designado como portavoz principal a Marta Lois, persona de su máxima confianza y presidenta de Sumar. El grupo parlamentario contará además con tres portavocías adjuntas a repartir entre los siete partidos restantes, lo que supone un rompecabezas difícil de encajar. Este cargo otorga a quien lo ostente la autoridad de registrar iniciativas e intervenir en los Plenos parlamentarios. Una importante ventana de visibilidad por la que todos pujan en las últimas horas, entre PodemosIzquierda UnidaMás MadridEn ComúCompromísMés Chunta Aragonesista.

El reparto

La propuesta que hay sobre la mesa -a falta de cerrarse el acuerdo, que podría sufrir variaciones- deja fuera a Podemos, IU y Más Madrid e incluye a las formaciones territoriales. Así, los comunes de Ada Colau obtendrían una portavocía adjunta, ostentada por Aina Vidal. La segunda portavocía iría para los valencianos de Compromís, que siempre han reivindicado tener voz en el Congreso y que confiarían en Águeda Micó para esta labor, tal como avanzó Levante-EMV, del grupo Prensa Ibérica.

La tercera portavocía sería rotatoria entre dos formaciones de corte nacionalista: la balear Més Chunta Aragonesista (CHA). Ambos cuentan con sólo un diputado –Vicenç Vidal y Jorge Pueyo, respectivamente- que se alternarían por periodos durante la legislatura para ocupar la portavocía adjunta.

Esta propuesta está generando conflictos entre los distintos actores, especialmente en el caso de Podemos, con quien ya existe una relación marcada por la desconfianza y que logró cinco diputados, igual que IU o los comuns. Las negociaciones están siendo pilotadas por Txema Guijarro, secretario general del grupo parlamentario y principal interlocutor con los distintos actores.

Voz a los territorios

Yolanda Díaz planteó su plataforma como un reflejo del país y su diversidad territorial, y desde el mismo germen de Sumar -en el llamado proceso de escucha-, se esforzó en acudir a todas las comunidades autónomas para atender a sus distintas realidades. Ahora lleva este planteamiento al Congreso, donde registró su coalición como ‘Grupo Plurinacional de Sumar’.

Sumar busca ahora traducir esta “plurinacionalidad” en un equilibrio de fuerzas a nivel parlamentario, y bajo ese argumento ha planteado el reparto que negocia en las últimas horas, que daría visibilidad a los distintos territorios. Este reparto busca dar protagonismo a las comunidades históricas en lugar de fijarse en el peso de los distintos partidos. Un criterio que no contenta a todos los actores y que ha rebelado especialmente al de Ione Belarra.

Conflicto con Podemos e IU

Podemos ha pasado de ser la fuerza mayoritaria en la anterior legislatura a quedar desposeídos de cargos de responsabilidad y sin la presencia de algunos de sus máximos dirigentes como Irene Montero o el ex portavoz parlamentario Pablo Echenique, que fueron vetados de las listas. Esto no impedirá a la formación morada buscar sus propios métodos para lograr tener foco en el Congeso de los Diputados, donde mantendrá su propia hoja de ruta y donde siempre podrá convocar ruedas de prensa en la cámara pese a no tener portavocía.

En Izquierda Unida, formación que ha apoyado sin ambages a Yolanda Díaz, también existe un gran malestar hacia este reparto. La formación también tiene cinco diputados -igual que Podemos o los comuns-, y la mayoría de ellos provienen de Andalucía, un territorio al que reivindican como una nacionalidad histórica que debería tener voz en el Congreso. Bajo la papeleta de Sumar Andalucía se obtuvieron en esta comunidad seis diputados -la mitad pertenecientes a IU-.

En el caso de Más Madrid, que también ha brindado respaldo a Sumar desde el inicio, no esconden cierta decepción por no tener voz en el Parlamento. Iñigo Errejón, que concurrió bajo esta cuota, quedaría sin portavocía después de la última legislatura donde la alternó con el resto de fuerzas del Grupo Mixto. Pero en los últimos meses el dirigente ha abierto dinámicas de trabajo conjunto con el partido de Díaz, en el que la formación también se ve representada.

Negociación “en pack”

Distintas fuentes del grupo parlamentario aseguran que en la negociación también se busca cerrar un acuerdo más amplio que incluya la distribución de contrataciones de asesores, de recursos para los partidos, además de portavocías y presidencias en comisiones parlamentarias, cargos que dan visibilidad y conllevan una remuneración a quien lo ostenta.

En esta “negociación en pack” también entran en juego las prioridades políticas de cada formación, pudiendo primar a los distintos partidos en función del tema de las comisiones o debates determinados, como es la financiación autonómica o el corredor mediterráneo en caso de Compromís o la vivienda en caso de Más Madrid.

Cargos de Gobierno

No es el único aspecto que se aborda en estas conversaciones, donde también entra en juego la presencia de las distintas formaciones en un eventual Gobierno de coalición. Todos estos elementos de la negociación servirán a Sumar para compensar la falta de voz propia a las fuerzas que se quedan sin portavocía, a quienes puede ofrecer posiciones a distintos niveles de la estructura gubernamental, desde ministerios hasta altos cargos en el organigrama de Gobierno.

Los ministros de Sumar, en caso de revalidarse la coalición, deberán contar con la confianza de Yolanda Díaz; un requisito que merma las opciones de Podemos, que ya ha exigido estar en el Consejo de Ministros y tener libertar para elegir quién será el ministro que les represente. Frente a esto, Yolanda Díaz siempre se ha valido de perfiles ambivalentes como Nacho Álvarez, miembro de la ejecutiva de Podemos y portavoz de campaña de Sumar, para situarlo en cargos de responsabilidad y cubrir de esta manera la ‘cuota morada’ con un perfil solvente y de su total confianza.

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