¿Sueñan también los animales?: La ciencia emite su veredicto

Un perro lanza aullidos lastimeros mientras duerme y despierta sobresaltado. Un pulpo cambia de color repentinamente durante su descanso nocturno igual que hace despierto para camuflarse. Una araña vencida por el sueño curva las patas y sus retinas se mueven adelante y atrás. Un león gruñe amenazante pese a que permanece profundamente dormido. Durante siglos se pensó que la capacidad de soñar era un rasgo exclusivamente humano. Ahora, la mayoría de los científicos cree que no es así y que una amplia lista de especies también sueñan.

“El sueño y los estados similares al sueño están presentes en todo el reino animal y estudios recientes demuestran de manera convincente estados similares al sueño en artrópodos, nematodos e incluso cnidarios“. Es la primera frase de un estudio protagonizado por científicos de las universidades de Konstanz, Harvard y Florencia y el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS).

Sin embargo, aún no está clara la existencia de diferentes fases del sueño entre los taxones. En particular, el estudio del sueño con movimientos oculares rápidos (REM) todavía se centra en gran medida en los vertebrados terrestres, en particular en los mamíferos y las aves, admiten los investigadores.

“El indicador más destacado del sueño REM es el movimiento de los ojos. Pero los ojos móviles han evolucionado sólo en un número limitado de linajes (una adaptación notablemente ausente en los insectos y en la mayoría de los artrópodos terrestres), lo que restringe las comparaciones entre especies”, destaca el estudio.

Ejemplar de araña saltadora. | Unsplash

Los autores han aprovechado el hecho de que las arañas de la familia Salticidae (saltadoras) poseen tubos retinianos móviles para dirigir la mirada, y que en las crías recién nacidas esos movimientos se pueden observar directamente a través de su exoesqueleto temporalmente translúcido.

Animales con capacidades imaginativas

Los investigadores constataron un estado muy parecido al sueño REM en estas arañas: “Ataques periódicos de movimientos retinales junto con espasmos de las extremidades y conductas estereotipadas de curvatura de las piernas durante el descanso nocturno”.

Los episodios de movimiento de la retina observados fueron “consistentes, incluidas duraciones e intervalos regulares, y ambos aumentaron a lo largo de la noche”.

Según los investigadores, el hecho de que estos comportamientos característicos similares al sueño REM existan en un linaje altamente visual y muy divergente, como estas arañas, “desafía aún más nuestra comprensión de este estado de sueño”.

Soñar posiblemente implica la existencia de capacidades imaginativas en los animales

Las comparaciones entre linajes tan divergentes plantean preguntas y respuestas importantes sobre el cerebro visual, así como sobre el origen, la evolución y la función del sueño REM. Uno de los interrogantes más interesantes tiene que ver con el hecho de que soñar posiblemente implica la existencia de capacidades imaginativas en los animales y la facultad de ver el mundo desde su particular punto de vista.

En los seres humanos, la mayoría de los sueños ocurren en la fase REM. La pregunta es si también las arañas sueñan, dado que parecen tener fase REM. Otros investigadores están realizando estudios similares en especies como los lagartos, las sepias o los peces cebra. Y en todas ellas aparece una fase prácticamente igual a la REM humana.

Un perro durmiendo. | Unsplash

El sueño REM se caracteriza, además de por los movimientos oculares rápidos, por la parálisis temporal de los músculos esqueléticos, contracciones periódicas del cuerpo y aumentos en la actividad cerebral, la respiración y la frecuencia cardíaca.

No se conoce a ciencia cierta para qué sirve la fase REM. Los científicos creen que participa en el proceso de memoria y aprendizaje. Podría ayudar al cerebro a formar y reorganizar recuerdos, o incluso a mantener su temperatura. 

Peces cebra y dragones barbudos

En un adulto joven sano el sueño REM ocupa aproximadamente el 25% del tiempo de descanso. La fase REM fue observada por primera vez en bebés dormidos en 1953, y pronto fue identificada en otros mamíferos, como primates, gatos, ratones, caballos, ovejas, cerdos y armadillos.

Los científicos sospechan, por ejemplo, que los pulpos y las sepias sueñan

Los científicos sospechan, por ejemplo, que los pulpos y las sepias sueñan, ya que mientras duermen experimentan diferentes estados, uno análogo al REM de los humanos: sus brazos y ojos tiemblan, su ritmo respiratorio se acelera y cambian de color, como si estuvieran reaccionando a algún tipo de ensoñación o imagen onírica. Se han observado también etapas similares a la REM en aves, en peces cebra y en dragones barbudos.

Un ejemplo mas: un equipo de científicos alemanes han comprobado que las pupilas de las palomas se contraen durante la fase REM igual que lo hacen durante el cortejo, lo que les hace preguntarse si están soñando o, de alguna manera, “reexperimentando lo que sucedió cuando estaban despiertas”.

Visto que especies tan distantes desde el punto de vista evolutivo presentan diferentes etapas de sueño, los científicos sugieren que estas surgieron hace cientos de millones de años.

Un koala durmiendo en un árbol. | Unsplash

Todas estas señales llevan además a los autores de la investigación a postular que los animales sueñan. Pero aún no está demostrado científicamente, por lo que subrayan la necesidad de continuar con este tipo de experimentos.

En última instancia, las personas saben que está soñando y puede informarlo, pero los animales no. Ese es el mayor problema que encuentran los investigadores para establecer que hay animales no humanos que sueñan de forma puramente científica y sólida.

De hecho hay también científicos –una minoría– que sostienen que lo que estos investigadores están viendo en animales no humanos no es sueño REM, aunque lo parezca.

Estudio de referencia: https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2204754119

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Contacto de la sección de Medio Ambiente: crisisclimatica@prensaiberica.es

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