Nico y Puado asumen galones en el Ciutat de València

El Espanyol mandó un claro aviso a sus contrincantes en la carrera por el ascenso. Catapultado por la energía de Nico Melamed y Javi Puado, autores de sendos dobletes, el conjunto blanquiazul avasalló al Levante en el siempre difícil Ciutat de Valencia (1-4). Esta goleada permite a los de Luis García liderar provisionalmente la clasificación de LaLiga Hypermotion, a la espera de lo que haga el Zaragoza en Cartagonova.

Levante y Espanyol, que hace no tanto se veían las caras en Primera División, comparecían en el Ciutat de València como claros contendientes a las plazas de ascenso directo. Consciente del valor de los puntos, Luis García dibujó una propuesta claramente ofensiva, en la que los suyos asfixiaron a los granotas en su propio campo.

La valentía de los blanquiazules no tardó en verse recompensada. Fiel a la propuesta del míster, Ramon Ramos protagonizó una muy buena recuperación en el último tercio antes de ceder para Nico Melamed que, desde la frontal y al primer toque, la mandó a guardar. Pudo hacer aún más sangre el Espanyol, pero Femenías protagonizó dos intervenciones providenciales.

Los primeros acercamientos del Levante llegaron en forma de disparos poco certeros, lo que infundió cierta calma entre los defensores blanquiazules. Sensación que se evaporó cuando Andrés García comenzó a pedalear para zafarse de Ramon Ramos y servir un centro que Bouldini acompañó con el pecho al fondo de la red.

El resultado no estaba haciendo justicia al Espanyol, que se volcó en busca de un golpe de efecto antes del descanso. Este llegó en una secuencia de tres toques en la que Cabrera envió un centro al área, Jofre lo peinó y Puado, sin apenas ángulo, se sacó de la chistera un remate ‘zlatanesco’ para volver a poner en ventaja a los suyos.

No cambiaron los protagonistas tras el paso por vestuarios. La ventaja en el Espanyol permitió al Espanyol adoptar una postura más contemplativa y rematar el partido mediante dos contragolpes, ambos conducidos por Melamed. En el primero, el ’21’ finalizó la jugada que él mismo cocinó, mientras que en el segundo cedió para Pere Milla, cuyo envío cabeceó Puado para establecer el 1-4 definitivo.

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