Máximo Alfaro, ex jugador de la ‘U’ y Alianza, recuerda a Lolo Fernández: “Fue mi amigo y me decía ‘Zurda de oro'”

En su época de jugador, paseó su clase por Universitario, Defensor Lima, Municipal, Alianza Lima, entre otros. Y ahora que está alejado de las canchas y ya con 55 años a cuestas, no solo tiene un programa deportivo en Facebook llamado Sin pelos en la lengua, sino que también está alistando un libro que titulará Los mata sueños.

Máximo Alfaro Boza, para hacer un juego de palabras con su nombre de pila, le está sacando el máximo provecho a su amplio conocimiento, desde adentro y en primera persona, de su deporte favorito. Sin olvidar que tiene sabrosas anécdotas, como que fue amigo de Lolo Fernández, quien hasta le puso un apodo simpático.

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— ¿Estás escribiendo un libro?
—Sí , para que la niñez sepa lo que he pasado y cómo he llegado a jugar sin una familia detrás. También cuando se les atraviese un ‘mata sueños’ y que no claudiquen, sino que sigan adelante.

—¿De qué trata la historia?
—Serán 11 capítulos y ya más o menos hemos avanzado seis. Cuento las cosas que pasé, como cuando me llevaron a Trujillo a dormir en una chacra, en el suelo, donde se paseaban todos los animales y ratas a nuestro lado. Quiero demostrar que, por más cosas que se pasa, uno debe perseguir su sueño.

— ¿Cuando estará en las calles?
—Pienso que en un par de meses estará listo y se llamará Los mata sueños, precisamente.

—Tienes un programa deportivo por Facebook, ¿no?
—Sí, mi programa se llama Sin pelos en la lengua. Me dicen que soy muy duro en los comentarios.

— ¿Tienes el estilo de Magaly?
—Sí, pero sin meterme en la vida privada, ni destruyo hogares, como ella. Yo le doy duro a los ‘mata sueños’ que cobran a los chicos por pruebas y no saben que ellos  tienen una ilusión y los matan por el maldito dinero. Hay mucha gente que me odia y no me interesa.

—¿En tu proyecto con los jóvenes tienes apoyo de alguien?
—Tengo una ONG , se llama Sueños de Esperanza Carasucias. Ahora, que voy a ir a España, hablaré con una persona para que me ayude en algunos proyectos que pueda tener en Lima, como un lugar donde puedan vivir, estudiar y jugar.

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COSAS DE LA VIDA

—¿Cómo fue tu niñez?
—Era bastante juguetón y no muy estudioso. Siempre me gustaba estar con la pelota en los recreos. Yo he tenido una niñez muy sufrida, porque prácticamente no tuve mamá, nos dejó a los 2 años y mi padre nos descuidó. Empecé a trabajar desde muy chico vendiendo de todo.

—¿Tuviste la posibilidad de participar en la selección de tu colegio?
—Estudié la secundaria en el Mariano Melgar, pero no me tomaban en cuenta.

—¿Cómo así llegas al fútbol profesional?
—Había un señor que me llevó a jugar al Interbarrios de La Prensa, pero la cancha se me hacía un mundo, sin embargo, él me siguió apoyando y me dijo que tenía condiciones. Fue así que se me despertaron las ganas de jugar y al siguiente año fui uno de los mejores. Luego jugué en el Sacachispas de Breña, de donde el profesor Fernando Cuéllar me lleva a los aspirantes de la ‘U’, donde estaban Chemo del Solar, Roberto Martínez, Pedro Novella y el Puma Carranza. Jugué en Tejidos la Unión, en la Copa Perú, y es ahí donde me promocionan al primer equipo crema.

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LAS LECCIONES DE LOLO

— ¿Cómo fue tu debut con Universitario?
—Estaba Marcos Calderón, que siempre jugaba con hombres experimentados, pero un día me dijo: “Tú eres bebé para mí, pero te voy a promocionar”. Me hizo debutar ante Unión  Huaral, no de ‘10’, sino marcando a Pedrito Ruíz y creo que cumplí bien en un duelo y que hubo hasta roces. Pero lo más curioso es que a la salida del Nacional estaba la familia de Pedrito para hacerme la bronca.

—¿Alguna anécdota más sobre tu paso en la institución estudiantil?
—En los entrenamientos había un viejito dulce que se paraba en las rejas del Lolo para ver nuestras prácticas. Un día salí corriendo y me pasó la voz y era nada menos que Lolo Fernández. Nos hicimos amigos, me dijo que le gustaba mi juego, me puso de apodo ‘Zurdo de Oro’. Un día me preguntó: “¿Con quién les toca jugar?”. Yo le respondía: “Con los cag… de Alianza”. Pensaba caerle en gracia, pero se amargó mucho diciéndome que respete al rival y que él tenía amigos como Manguera Villanueva, con quien después de un clásico se iban a tomar una cervecita en Manco Cápac.Su paso en Alianza

—¿Cómo se da tu ingreso en Alianza?
—Tras la tragedia del Fokker. Alianza necesitaba jugadores y yo fui a probarme en Alianza Lima de Cubillas y el Cholo Castillo, quienes dieron el visto para estar en el equipo. Firmé por un año.

—¿Tuviste la posibilidad de ampliar tu contrato?
—No, Téofilo Cubillas, que era mi ‘padrino’, ya se había ido, entonces llegó Moises Barack con toda su gente y tuvimos problemas.

—¿También jugaste en El Salvador?
—El uruguayo Carlos Daniel Jurado me dijo que me vaya a probar al equipo Marte de El Salvador, donde jugó Miguel Seminario. Participé en un partido de práctica con Las Águilas, que tenía a ocho seleccionados. Hice un buen partido y la dirigencia de Las Águilas me ofreció tres veces lo que me daba Marte, y me fui con ellos. Llegamos a ser subcampeones, porque el campeón fue el FAS. En el equipo FAS tuve la oportunidad de conocer al verdadero Mágico González, con quien me tomé una foto y fue espectacular. Era un jugador de una gran dimensión, que hasta Maradona lo llenaba de elogios.

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