Los Celtics arrollan a los Mavs, y solo Luka Doncic logra plantar cara

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Los Boston Celtics ampliaron a diez su racha de victorias consecutivas, la más larga en lo que va de temporada, al imponerse por 138-110 este viernes a Dallas Mavericks con un esloveno Luka Doncic excelso pero insuficiente para detener a los de Joe Mazzulla.

Fue el triple-doble número 12 para Luka Doncic en la presente temporada. El esloveno firmó 37 puntos, 12 rebotes y 11 asistencias, y es la cuadragésima ocasión en que lo consigue anotando al menos 30 tantos, situándose como el tercero de la historia en conseguirlo.

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En Celtics hasta siete jugadores finalizaron en dobles dígitos de anotación, con mención aparte para el ‘Big-Three’ que combinó para 81 puntos, sumando 32 Jayson Tatum, 25 Jaylen Brown y 24 Kristaps Porzingis.

Porzingis marca el camino

Boston arrancó mucho mejor el partido, con fiabilidad desde el triple anotando dos Porzingis y otros dos Holiday. Doncic sostuvo a los suyos en anotación, marchándose rápidamente hasta los 16 puntos en el primer cuarto, mientras que el novato Lively II mantuvo a Dallas psicológicamente con un mate espectacular.

Los Celtics encontraban con mucha facilidad a un Porzingis abierto, indefendible para sus rivales y encantado de recibir asistencias de sus compañeros que no desaprovechó. El letón firmó 13 puntos con tres de cuatro en triples en el primer periodo.

Con los 11 puntos de renta en el 30-19, fue momento de que Jason Kidd reuniera a los suyos en busca de soluciones que suavizaran el 7-0 de parcial que acababan de recibir.

No era sólo una cuestión de las estrellas de Boston, lejos de las luces el trabajo sucio lo hizo en los primeros minutos Derrick White con 5 tantos, 5 rebotes y 6 asistencias en tiempo récord.

Las pérdidas de balón de los Celtics en los últimos instantes del primer cuarto igualaron algo el duelo, cerrándose en 38-32 los primeros doce minutos.

Doncic y Lively mantienen el pulso

Boston mantuvo su receta, pero con Porzingis sentado y Xavier Tillman en pista, Lively II comenzó a dominar el juego interior en ambos lados de la cancha. Con rebote, con tapones, recuperando balones y confirmando que su sociedad ofensiva con Doncic es fantástica en el bloqueo y continuación.

De nuevo seis puntos de distancia y esta vez era Mazzulla quien paraba el choque. La solución pasó, evidentemente, por volver a tener a Porzingis en el parquet y con él, a todo el quinteto titular.

Titulares contra titulares no había dudas de la superioridad de los locales. Sobre todo si Tatum se entonaba con 9 puntos sólo en el segundo periodo, aprovechando su ventaja en el uno contra uno frente a P.J. Washington.

Lo que funciona mejor no tocarlo demasiado es la filosofía que aplicaron ambos conjuntos en sus ataques, por eso Boston siguió compartiendo el balón, alcanzando rápidamente otros tres triples con el mismo camino, y es que la inmensa mayoría de ellos llegaron tras una asistencia, los Celtics fueron los reyes del ‘extra-pass’.

En Dallas, Doncic repartió juego y encontró constantemente a sus compañeros, en especial a Lively II, y así llegó a rozar el triple-doble antes de terminar el tercer periodo, sumando en 28 minutos 28 puntos, 10 rebotes y 9 asistencias.

Los texanos redujeron hasta tres puntos (77-74) tras cinco minutos disputados, nunca habían estado tan cerca desde los primeros minutos del encuentro. Ni tan lejos, porque en pocos minutos reaccionó Boston y fue Al Horford quien puso los trece de renta con un tapón a Dante Exum en su aro y un palmeo posterior en el rival (95-82).

Con 102-90 y polémica se llegó al último capítulo del partido. Una entrada a canasta de Exum con la rodilla por delante golpeó en la zona delicada de Porzingis, fue señalada como falta del letón tras ser revisada ante la incredulidad de los presentes al ser considerada un ‘movimiento natural’.

Los Celtics rematan a unos Mavs agotados

Con una rotación muy corta por parte de Jason Kidd y dejando sin apenas minutos a tipos importantes y recién llegados como Daniel Gafford, se vio a Dallas agotado en el tramo final y sin opciones de regresar al partido.

Por contra, Boston jamás rebajó la intensidad y demostró por qué es el mejor equipo de la NBA a día de hoy. Cada hombre que Mazzulla ponía en pista aportaba, incluido Horford, con un cierre de partido fabuloso, anotando cinco puntos desde distintas posiciones, para un total de 12 tantos y 8 rebotes.

Culminaron además los locales su obra de arte desde el perímetro con 21 triples convertidos, cinco más que su promedio con el que lideran la liga.

Los últimos cuatro minutos fueron para los suplentes, con los locales más motivados y cerrando el triunfo en 138-110.

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