Kroos cancela el espíritu de la transición del Real Madrid con sus “minutos de calidad”

El que mire desde la simple estadística la clasificación del Real Madrid, con cuatro triunfos en cuatro partidos (tres de ellos a domicilio), pensará que Ancelotti gobierna una perfectísima democracia, donde ejerce Jude Bellingham de primer ministro, con la mitad de los goles anotados (cuatro de ocho). El último, para dar la victoria al conjunto blanco en el nuevo Bernabéu. Pero si se escarba se encuentra una lucha de poder, entre el antiguo régimen de que representan Modric o Kroos y la contemporaneidad de los Camavinga, Tchouaméni o el propio mediocentro inglés.

Si alguien creía superada la transición, con la eterna pareja germano-croata como invitada a LaLiga, se equivocó de pleno. El ‘8’ del Real Madrid reivindicó ante el Getafe por qué no quiere irse a Arabia Saudí y mantiene su propósito de ser imprescindible con lo que Ancelotti denominó sabiamente como “minutos de calidad”.

“Kroos tiene calidad para jugar cualquier partido”

No es ninguna novedad, porque desde el inicio de esta temporada el técnico italiano se ha marcado el objetivo de equilibrar los momentos de la temporada para que cada estrato de su plantilla luzca a la perfección. Todo un mérito, a sabiendas de que determinadas posiciones, como la de delantero centro, dependen de otras. Lo que provoca un efecto dominó.

“Kroos tiene la calidad para jugar cualquier tipo de partido. Es un jugador que tiene todo: experiencia, calidad y lee muy bien las situaciones”, reconocía Ancelotti, consciente de que su introducción en el descanso, en lugar de Camavinga, cambió el tempo de un encuentro que, hasta el ingreso del alemán, había manejado el tempo del encuentro. Bordalás casi se va con otro punto de oro ante un rival de altura (logró uno frente al FC Barcelona) que resucitó con la entrada de Kroos y que había sobrevivido en ataque durante la primera mitad gracias al ingenio de Modric.

Basta ver una jugada para entender lo útil que todavía resulta esta sociedad en partidos como el de este sábado. En el primer minuto de la segunda parte, Kroos imagina un pase que Modric remata de un modo que, hasta la fecha, no van a poder igualar sus compañeros. Una exquisitez de dos jugadores que se entienden con solo mirarse y que, más allá de la exigencia física que requiere el fútbol actual, son imprescindibles para entender la pizarra.

El impacto de Kroos en el partido fue inmediato

El impacto de Kroos en el duelo fue todavía mayor que el del croata, que dispuso de una de las ocasiones más claras del primer acto gracias a un cabezazo que firmó viniendo desde atrás. El germano se registró en la hoja de partido con un disparo al palo que casi termina con gol en el remate. Al mediocampista, LaLiga necesita agradecerle estos detalles de calidad, así su declaración formal conel fútbol de Occidente.

“Jugar en Arabia Saudí es una decisión contra el fútbol que todos conocemos y amamos”, explicaba esta semana en uno de los pocos pronunciamientos públicos en contra de la ‘neoliga’ del estado de Oriente que quiso contratarle, aunque lo intentó con más ahínco -y casi lo logra- en el caso de Modric.

La entrada de Kroos fue ideológica en el esquema de Ancelotti, porque consiguió sacar al Real Madrid del relato bélico que le había obligado a adoptar el Getafe, con sus continuas interrupciones. Un estilo más que válido, aunque Bordalás nunca sea capaz de reivindicarlo a tumba abierta.

Ellos han tenido sus opciones y sabíamos que iba a ser un partido muy complicado. Hay una diferencia abismal de un equipo a otro, pero estamos contentos por el trabajo del equipo”, se resignaba Bordalás, crítico con el mercado de fichajes, aunque esperanzado con readaptar a Greenwood.

“Kroos y Modric siempre aportan cuando entran”

Los pases interiores de Kroos, pero sobre todo su jerarquía a la hora de dirigir el juego fueron indispensables para la remontada ‘in extremis’ del Real Madrid por medio del ‘rescatador’ Jude Bellingham. Uno de los jugadores que ha desplazado al timonel a un rol secundario, pero que se vuelve primero con intensidad cuando suenan las alarmas de retención en la creación. Cuando el líder pidió auxilio, en el campo estaban Modric y el alemán. Como en los viejos tiempos.

“A nivel de calidad, Jude no sorprende. Lo que sorprende es que ha marcado muchos goles, también sorprendente para él. Kroos y Modric siempre han aportado algo cuando han entrado. Creo que ha sido un periodo donde no he querido cambiar mucho porque teníamos un partido a la semana.

Después del parón (de selecciones), será necesario rotar a los jugadores”, analizaba un Ancelotti para el que su pareja eterna siguen siendo “los mejores”. Un adjetivo que el italiano usa con costumbre, pese a su carácter excepcional (lo hizo el año pasado con Militao y con Courtois), pero el único que se corresponde con jugadores que, pese a su nueva categoría, siempre responden a la llamada. Lo hacen en contra del espíritu de transición que representaba aquella imagen, concebida como esquela, tras la dura eliminación contra el City en la Champions del año pasado.

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