­Juan Ayuso cede el liderato en la Tirreno-Adriático

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Los jueves de marzo en Francia y en Italia son días para ponerse las pilas en un esprint y para que las estrellas que quieren ganar la carrera se refugien al fondo del pelotón, no malgasten fuerzas y piensen en un activo fin de semana que empieza este viernes, con el horno ya en la temperatura ideal, tanto en la París-Niza como en la Tirreno-Adriático para que se resuelvan ambas carreras.

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En Italia, por ejemplo, excepto la contrarreloj inicial, poca cosa se ha visto hasta ahora; en ruta, más bien nada, nada de nada, con tres etapas absolutamente desperdiciadas. ¿Es que al atravesar Italia del mar Tirreno al Adriático no hay alguna pequeña cuesta, minúscula, aunque sea, para hacer algo más entretenidas tres etapas consecutivas? Han sido tres días seguidos en los que realmente con ver el último kilómetro era suficiente. De verdad, hay que buscar más entretenimiento porque si no corredores como Jonas Vingegaard no disponen de terreno para probarse y no les queda otro remedio que colocarse el dorsal en la espalda y tomarse el día en plan entrenamiento. Y en estas condiciones, el público se aburre.

La cuarta etapa no fue distinta de la tercera o la segunda. Poca actividad con la tradicional fuga controlada y pillada antes de meta. Y hasta le vino bien a Juan Ayuso, que no ha tenido otra necesidad estos tres días que ir a rueda y refugiarse en el pelotón para ir rodando en tranquilidad, para ceder el jersey azul de líder a Jonathan Milan, el nuevo ‘Cipollini’ del pelotón italiano, rápido como un rayo en las llegadas, ganador del día y quien gracias a las bonificaciones se colocó líder de la Tirreno-Adriático.

Ahora, sí o sí, debe cambiar el ambiente. No queda otra, porque, por fin, se dibujan montañas, subidas de cierto desgaste, en la ruta italiana. Llegan dos días para decidir la carrera y para que Vingegaard y compañía se animen un poco, y de paso los aficionados que los siguen.

En la París-Niza también fue etapa de trámite; una jornada tranquila para Remco Evenepoel, Primoz Roglic y compañía, porque el esprint estaba cantado antes de que la carrera, viernes, sábado y domingo, entre en la zona decisiva. El neerlandés Olav Kooij, vencedor de la primera etapa, repitió triunfo al superar al excampeón del mundo Mads Pedersen. No hubo cambios en la general liderada por el campeón de Australia Lucas Plapp.

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