José Montilla: “A veces parece que González y Guerra salgan en auxilio del PP”

El expresidente de la Generalitat José Montilla (Iznájar, 1955) se está convirtiendo en una de las voces del socialismo que con mayor rotundidad defienden en público la necesidad de dar pasos jurídicos para “pasar página” del los episodios de 2017. La amnistía es el que está ahora sobre la mesa.

¿Por qué lo que parecía imposible antes de las elecciones ahora no lo parece?

La política es el arte de lo posible, lo dijo François Mitterrand, y depende también de una cosa esencial, que es la correlación de fuerzas. Y no estoy hablando de la amnistía. La amnistía es una fórmula. Ya veremos si es esta o es otra parecida. Lo que sí detecto es que hay voluntad de encontrar alguna fórmula que permita cerrar una carpeta, pasar página. Parece que hay voluntad de los actores que lo pueden hacer posible, cada uno defendiendo sus intereses, por supuesto. Con renuncias de todos, pero también manteniendo posiciones. Esta no es una batalla en la que pueda haber ganadores y perdedores. Debe ganar la convivencia.

Entonces es el resultado electoral lo que está empujando a los actores.

Eso pasa siempre que hay elecciones. Es después de que hablan los ciudadanos que los elegidos deben tratar de vehicular esa voluntad popular en fórmulas que permitan no solo representarles, sino también articular formas de gobernar. 

La última vez que le entrevistamos en EL PERIÓDICO, del grupo Prensa Ibérica, se estaba negociando la reforma de la sedición. Usted dijo entonces que los los independentistas deberían reconocer sus errores del año 2017. ¿Lo piensa aún?

Quien comete errores normalmente es reacio a reconocerlos, porque cree que eso tiene un coste ante su parroquia. Lo importante no es tanto lo que se dice, sino lo que se hace. Y a este respecto, creo que ha habido un cambio entre las posiciones que se mantenían solo hace unas semanas por parte de todo el mundo, en aras de un bien general. El problema no es solo conseguir una investidura, porque una investidura la habrá de una manera o de otra, repitiendo elecciones o sin repetirlas. El problema es que haya una investidura en base también a unas propuestas de un gobierno que haga posible que se avance en la convivencia y que se avance la resolución de los problemas. Y se empieza a iniciar un proceso que puede llevar ahí. De hecho no se ha iniciado aún, porque no olvidemos que la investidura que en estos momentos está encargada es la de Núñez Feijóo, no la de Pedro Sánchez. Lo otro vendrá después.

Volviendo a la amnistía, ¿el Gobierno debería exigir a los independentistas garantías de que no volverán a hacerlo?

Lo lógico sería que aquellos que se equivocaron y saben que se equivocaron lo reconocieran. Si repasáramos la hemeroteca de las cosas que han dicho… Los que iban a estar solo 18 meses, los que decían que la independencia estaba a la vuelta de la esquina, que las empresas no solo no se iban a ir, sino que iban a venir más. Yo creo que muchos electores agradecen un poco que se les diga la verdad. Y no pasa nada por reconocer que te has equivocado. Desgraciadamente, en política eso es muy poco habitual. Y si lo reconoces, tampoco hace falta que digas ‘mea culpa, no lo volveré a hacer’. Ya se entiende que no lo volverás a hacer. Hay algunos de ellos que dicen que lo volverán a hacer, pero la mayoría no lo dice, porque saben que no lo volverán a hacer y que no lo podrán volver a hacer. Lo importante es cómo se avanza en la resolución del problema.

Lo lógico sería que aquellos que se equivocaron en 2017 lo reconocieran

Y para resolver el problema primero hubo indultos, después reforma de la sedición, ahora parece que se acerca la amnistía…

Bueno, hay quien lo da por hecho, pero yo no he visto ningún proyecto de ley, ni creo que sea un proceso fácil. Los que conocemos un poco el funcionamiento del Estado sabemos que eso no es nada fácil, que nadie se equivoque. Se trata de encontrar una solución jurídica que permita cerrar una carpeta, la de la gente que tiene juicios por delante, de los que están fuera, de los que tienen pendientes cosas que pueden afectar a su patrimonio. No hay que dar las cosas por hechas. Estamos en un estado de derecho y el ejecutivo tiene unos poderes, el legislativo otros y el poder judicial, que está ahí, otros. Las cosas son fáciles en regímenes donde no existe el estado de derecho. Si no, las cosas son complejas y requieren esfuerzos por parte de todo el mundo, de explicación y luego respetar el ordenamiento jurídico, la Constitución, los roles de cada uno de los poderes del Estado.

¿Ayudaría que se orillase, que se dejase de lado, el término ‘amnistía’?

Yo no sé si eso es importante o no, no soy un experto constitucionalista. Lo que digo es que no podemos caer en el mensaje simple, que puede a veces añadir dificultades. Lo importante es ver cómo se encuentra una solución que esté dentro del estado de derecho y que permita superar esta etapa.

José Montilla. | Jordi Otix

¿Qué les diría usted a los que piensan que si primero vienen unos indultos, después la reforma de la sedición y ahora es posible que venga la amnistía, después puede venir el referéndum?

Pues entre otras cosas que, si hay dudas sobre si la amnistía es posible dentro de la Constitución, un referéndum de autodeterminación es claramente imposible que tenga encaje constitucional. Y que algunos que no somos independentistas y estamos a favor de encontrar una solución que permita que los que se han marchado puedan volver y los que pueden entrar en prisión no tengan que entrar, o que nadie tema por cosas que afectan a su patrimonio familiar, no estaríamos a favor de ninguna manera de un referéndum que posibilitase la independencia y el desmembramiento de España. Yo me siento catalán, pero también español y europeo.

Es claramente imposible que un referéndum de autodeterminación tenga encaje constitucional

¿Qué le pareció la intervención de Puigdemont en Bruselas?

Él hace su papel. Debemos ser respetuosos y comprensivos, que no quiere decir cómplices, con las posiciones de cada uno. Esto es una partida que solo acaba de empezar. Pero, en fin, esto saldrá bien si todo el mundo es consciente de que va a moverse de sus posiciones.

¿Cree en todo caso que esa intervención acerca a la investidura de Pedro Sánchez?

Si nos vamos a unas semanas atrás, a la campaña electoral, la posición de Junts era que ellos iban a bloquear, ellos no iban a pactar nada. Y es una evidencia que se han movido. Creo que hay que ser optimistas. No digo ser ilusos: ser optimistas respecto a que es posible encontrar una salida a la situación, a que la mayoría de los catalanes y los españoles están porque no haya un gobierno del PP y de Vox. 

¿Entiende usted las reticencias de algunos líderes socialistas de peso, como Felipe GonzálezAlfonso Guerra, con respecto a negociar una amnistía?

Esas personas tienen peso por lo que significaron, no porque tengan responsabilidades políticas, y están en su derecho de dar sus opinones. No lo niego. Pero me habría gustado más que dieran sus opiniones siempre, no solo en determinados momentos que parece que salgan en auxilio del Partido Popular. Cuando hay un PP que ha pactado claramente con Vox, ha bloqueado la renovación del Poder Judicial, que está tratando de encontrar a tránsfugas… A mí me sorprende que haya algunas voces socialistas que no condenen esa actitud con la misma contundencia con la que hablan de otras cosas. Así de claro. Estaría bien que los que fuimos y ya no somos miremos si hay que echar una mano a los que ahora están. Igual que con nosotros, cuando tuvimos responsabilidades, hubo mucha gente que, aunque no viera claro lo que hacíamos, pues ayudó. 

¿La amnistía podría incluirse en esa cadena de decisiones, como los indultos o la reforma de la sedición, que usted cree que contribuyen a reducir el apoyo al independentismo porque cierran heridas?

Esas decisiones no son una muestra de debilidad, son una muestra de generosidad. Lo hacemos porque pensamos que es bueno para Catalunya y para España. Porque los partidarios de la España centralista, única, nos llevaron donde nos llevaron. La culpa no fue solo de ellos, también aquí en Catalunya hubo quien contribuyó de manera decidida saltándose el estado de derecho y pisoteando los derechos de muchos catalanes y de los grupos parlamentarios que no formaban parte de la mayoría, pero que representaban a la mitad de la sociedad catalana. No olvidemos eso. Yo recuerdo perfectamente los plenos del día 6 y 7 de septiembre de 2017. ¿Eso ayudó a hacer de Catalunya un solo pueblo, ayudó a avanzar? Se trata de ayudar a que eso no vuelva a pasar. Y eso se conseguirá desde la España generosa, abierta, plural, tolerante. Porque así, además, el independentismo más radical tendrá menos argumentos. La mayoría de los catalanes quieren convivencia.

Los partidarios de la España centralista nos llevaron donde nos llevaron

¿Cree que Oriol Junqueras y Carles Puigdemont se deben poder presentar a las próximas elecciones?

No lo sé, eso no lo decidiré yo. Dependerá de muchos factores y, entre otros, de decisiones de ellos mismos. Se trata de trabajar para que haya una normalización. No es normal que en un país como nuestro haya personas que tienen cargos electos, parlamentarios europeos, que están viviendo fuera de Catalunya y de España. Trabajar por la convivencia y por la concordia nos obliga a todos: no creo que los independentistas estén en contra de la convivencia.

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