Jorge Granada: “Los desaparecidos de larga duración no tienen voz ni voto, los recuerdan una vez al año y de nuevo al cajón”

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Desde hace algo más de un año su teléfono no para. En su caso (y en su casa) no hay un día libre para desconectar. Se llama Jorge Granada y se ha convertido en brújula, respaldo y punto de apoyo de un sinfín de familias con personas desaparecidas. Los primeros pasos los dio de la mano de Juan José Cortés, padre de la pequeña Mari Luz, juntos se unieron en la Plataforma Ágape por las personas desaparecidas. Sus caminos se separaron, pero la causa no cesó. Jorge y un batallón de personas del antiguo Ágape continúan el camino con la Plataforma ‘Adonay’.

Valiente, fuerte y comprometido. Tímido, aunque no lo parece, escapa de focos y miradas. Es “el presidente”, explica, porque es el fundador, pero su día a día transcurre en el terreno, con las 70 personas que conforman hoy la asociación. Su escenario favorito son las batidas, las búsquedas, los rastreos. Se mueve como pez en el agua difundiendo carteles en redes sociales. Su favorita es TikTok.

Hoy la Plataforma Adonay tiene nombre propio, se ha consolidado. Pero todo arrancó en una red social…

En TikTok… En esta red, que hoy es junto a Facebook nuestra principal plataforma, conocí a Juan José Cortés. Recuerdo que hubo una desaparición en Almería, Antonio Artero (desaparecido en enero de 2023). Fue la primera búsqueda conjunta, oficial. Fuimos al registro de cámaras, acompañamos a uno de los familiares, hubo una concentración, hicimos una batida… y se encontró su cuerpo. A raíz de ahí, Juan José y yo nos fuimos para casa y empezamos a pensar en si montábamos un plataforma o algo para ayudar.

Y se montó.

Se montó. En ese momento se nos alertó de otra desaparición. A esa fui yo solo con mi mujer y una guardia civil que se ofreció voluntaria. Nos metimos en un piso y la mujer desaparecida, que no estaba bien, salió. Se fue para Málaga y la pudieron localizar. Estaba viva. Nos convencimos. Queríamos ayudar en el tema de los desaparecidos. Empezamos a subir alertas en TikTok y a llamar a gente para que se uniera, para que nos ayudara en las batidas, en la difusión… y nunca pensé que esto iba a llegar a ser lo que es hoy.

El camino de Juan José Cortés y el suyo se separaron.

Sí, finalmente nos separamos… y tras hablar con toda la gente que se había sumado a la llamada, eran cientos de repente, dijeron que teníamos que seguir… y nació lo que es Adonay.

En cifras

“La Plataforma en 2023 cierra con unos 286 casos atendidos. Durante los primeros estuvimos legalizando todo, haciendo el papeleo, era todo más pequeño y no teníamos acceso a todas las desapariciones. Pese a todo, encontramos una veintena sin vida. Este año, solo centrándome en enero y febrero, van 23 localizados sin vida y más de 300 casos atendidos

Se activan alertas, se da apoyo y se va al terreno… ¿Qué es exactamente la Plataforma Adonay?

Es una asociación que busca encontrar a las personas desaparecidas y acompañar a sus familias. No vivimos de ello, vivimos por ello. Aquí todo es altruista. Acompañamos a la familia, hacemos pegada de carteles, difusión en redes que, por cierto, gracias a las redes hemos encontrado algunas personas… Intentamos estar en todo lo que abarca una desaparición. Si hay que acompañar a la familia a algo, incluso al médico, vamos con ellos. Y si tenemos que subir a la montaña subimos a la montaña. Estamos ahí. 

¿Cómo es un día normal en la asociación?

Arranca con la aparición de la alerta. Bien nos coordinamos con el Centro Nacional de Desaparecidos (CNDES) o son los propios familiares los que contactan. Al principio, cuando no nos conocían, teníamos que buscar a los familiares, contactarlos… Para ello hay un equipo de personas que se dedica a visualizar alertas y ofrecer nuestra ayuda a los familiares.

Tras recibir la alerta, tras hablar con los coordinadores, yo personalmente hablo con los familiares. Nos pasan la denuncia, autorización… y arranca nuestra labor. Difusión: empezamos a compartirlo por redes sociales. Imprimimos y pegamos carteles en las zonas calientes… y contactamos con la Guardia civil o la Policía Nacional para organizar batidas… o, a veces, vamos solos. Nos ha pasado también.

Ha aprendido en el terreno, batiendo, y con hallazgos desde el principio.

Personalmente, de forma directa, he encontrado tres cuerpos. En otros he participado de forma indirecta, estaba ese día en las batidas, pero no he sido yo quien los ha visto el primero.

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Jorge Granada en algunas fotos del álbum de la asociación.
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Es presidente, pero en el terreno. ¿No?

Soy el presidente porque alguien tiene que serlo, pero mi sitio no es ninguna oficina. La sede, yo, estoy en Granada, pero Adonay se mueve por toda España. Yo si hay una desaparición en Madrid, si puedo voy a Madrid. Y es real.

La última fuera de Granada fue hace nada en Badajoz. Fue cuando encontramos a Manoli Castillejo (desaparecida en Extremadura en enero de este año). Llevaba mi grupo de Adonay nueve días rastreando el Guadiana. Tras tantos días nos sentimos un poco frustrados, y con el grupo de Granada decidimos ir, ampliar, reforzar. Recuerdo que salimos a la 1:30 de la madrugada. Toda la mañana la pasamos en el rastreo y búsqueda de Manoli en el río. Por la tarde, nos cambiaron de zona. A 18:15 de la tarde horas vi un bulto… era ella. Me la encontré en el Guadiana.

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Jorgra Granada hablando antes los medios en la batida por Manoli Castillejo.
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¿Cómo se afronta algo así?

Al principio muy mal. Yo no tenía experiencia en esto. Lo pasaba muy mal. Luego lo vas asimilando… aunque nunca del todo. Muchas desapariciones son por enfermedades mentales, accidentes, brotes psicóticos… y bueno, cuando tienes que darle la noticia a la familia es duro, pero cuando ya llevas muchos días de búsqueda, hasta la propia familia te dice: ‘Jorge a ver qué podemos hacer. Ayúdanos. Esté como esté, quiero encontrarlo, que por lo menos podamos descansar’. Hemos encontrado personas vivas también.

¿Que se siente ante una localización?

Encontrar a una persona, y sobre todo si la encuentras con vida, es un chute de adrenalina. Para mí es igual que si te toca la lotería. Yo creo que más, porque el dinero viene y va… A cuantas personas hemos encontrado a punto de cometer el suicido, por ejemplo. Hemos tenido que hablar con ellos en lo alto de un puente, en un autovía, y lo hemos logrado. Y es cuando sientes…

Que ha salvado una vida, ¿no?

Mira, un caso de los que más me marcó fue en Sevilla y se llamaba Jose Manuel. Salió de casa, tenía como demencia y estaba el hombre con una depresión tremenda. Recuerdo que salimos a las 15:00 horas, en junio, en Dos Hermanas, creo que habría unos 50 grados.

“Pensábamos que estaba sin vida. El hombre cuando nos vio se levantó, nos quitó las botellas y se bebió los dos litros de agua”

Hablo con la familia y, bueno, empezamos a investigar nosotros un poco por dónde fue la última vez que lo vieron… Ya llevaba dos días desaparecido. Salimos, y justamente en un camino, nos desviamos andando. Llevamos dos botellas de agua cada uno…. De pronto vimos unos zapatos, unas piernas, metidas como en un agujero. Yo me caí de rodillas al suelo.

Me acerqué corriendo, el resto estaba impactado, pensábamos que probablemente estaba ya sin vida. El hombre cuando nos vio se levantó, nos quitó las botellas y se bebió los dos litros de agua.  Automáticamente lo cogimos, lo llevamos al hospital de Sevilla, y gracias a Dios está bien. Seguimos teniendo contacto a día de hoy. Muchas familias, aunque sus desapariciones ya están resueltas, forman parte de la plataforma Adonay.

¿Cuántas personas son?

Ahora mismo somos unas 70 personas distribuidas por toda España, socios de forma oficial. Forman parte de la red de coordinadores, junta directiva, etc… Tenemos un abogado, un investigador privado y criminólogo y un perito informático, además. Aparte, hay mucha más gente por detrás, una red enorme que apoya, comparte, anima.

24 horas al día, siete días a la semana. ¿Su teléfono se paga alguna vez?

El móvil siempre encendido.

¿Cómo es un día normal en su vida?

No tengo. Desde hace unos 16 meses no tengo. (Ríe). Lo mismo estás cocinando que fregando que en la compra y suena el teléfono. Hay que activar una alerta, hay que llamar a una familia, hay que salir de viaje… Recuerdo que mi mujer, Nazaret, que participa en la plataforma conmigo, me decía: ‘Jorge, o la plataforma o yo… (sonríe)’.

Veo que la plataforma no la dejó.

La realidad es que me costó mucho, pero al final Nazaret es parte muy activa e importante de la asociación.

¿Cuántos viajes ha hecho?

Ni lo sé. Muchos… Prácticamente todas las semanas dos. Almería, Sevilla, Huelva, Toledo, Madrid, Badajoz, Alicante…

En un coche que, además, creo que es peculiar.

Desde luego que lo es. A cada viaje voy con un coche, el mío, que he rotulado. Es una ranchera, pero yo lo meto en el campo… una locura, la verdad.

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El coche ‘oficial’ par ahacer batidas de la Plataforma Adonay.
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¿De qué vive Adonay?

Vive de la cuota que nos ponemos los mismos socios. Cinco euros al mes, 70 personas, imagina el presupuesto que hay. La pone el que puede, no todos. Por eso sí que tenemos un apartado en nuestra web que permite donaciones. No necesariamente dinero. Puede ser ropa, linternas, incluso algún coche viejo para meter en el campo a la hora de buscar… Las batidas, la mayoría, las ponemos de nuestro bolsillo. Tenemos que pagar un seguro, gasolina… No tenemos medios, pero tenemos voluntad, corazón, empatía y fe. Con medios haríamos muchísimo más… pero llegará. 

Hay, según las últimas cifras presentadas -2022- más de seis mil personas desaparecidas, más de seis mil alertas activas en nuestro país. ¿Hay algún problema a la hora de afrontar una desaparición? ¿Hay cosas que nos faltan por hacer?

Nos faltan. Por ejemplo… las batidas. No se hacen en muchos casos y, en ninguno, nunca, se hacen por la noche. Y hay muchas que deberían hacerse. Hay gente que está desorientada, que tiene un brote… y nadie nos deja salir en la noche a ver.

La otra noche me salté la norma. Salí yo en el camino de Sierra Nevada y encontré a un muchacho a las 03:45 de la madrugada, lloviendo. Por la noche, un desaparecido, desorientado, que se ha perdido en un monte, es más fácil encontrarlo. Yo con una luz giratoria, que ilumina todo… hasta la persona si está perdida te ve.

Cristina Bergua, Malén, Caroline del Valle, Francisca Cadenas, Paco Molina, Juan Antonio Gómez Alarcón, Borja Lázaro… ¿En Adonay revisan casos de larga duración también?

En mi cuenta de TikTok he sacado y sacaré todos con los que he ido contactando. Y es algo en lo que voy a insistir. Los casos antiguos no tienen voz ni voto. Los recuerdan una vez al año, cuando es el aniversario y de nuevo al cajón. Y eso no puede ser.

Me he dado cuenta de que tienen una falta de cariño… hay una falta de empatía enorme. Ni una llamada para decirles cómo va o preguntarles cómo están… Los llaman, eso, en el aniversario, el Día de los Desaparecidos (9 de marzo)… Adonay va a estar con ellos ahí.

Desde hace unos meses, la Plataforma Adonay no solo se enfoca en activar alertas y batir terrenos. Está contactando con familiares de personas desaparecidas años atrás. Revisan casos como el de Caroline del Valle, Lolo, Félix José, Juan Andrés Barranco, Daniel Rodríguez… y muchos más.

¿Cree que se tratan todas las desapariciones por igual?

No. Rotundamente no, y no estoy nada contento. Aunque sé que esto va a existir siempre. Todas las desapariciones no son iguales, es una realidad. En muchos casos, según el nivel que tengas, así te tratan y se comportan contigo. No solo con el desaparecido… con la familia también. Nosotros queremos ponerle voz a todos. Y lo voy a hacer. He decidido que si estoy aquí es para entregar toda mi alma y mi corazón a ellos, si no, no estoy.

¿Hay en usted un antes y un después tras chocar con la problemática de los desaparecidos?

Sí. Nunca tuve una vida fácil. Nací y crecí en Granada… y he visto y, casi hecho, de todo. Decidí cambiar el mal por el bien. Y ayudar a la gente. Hablar, estar con una familia de un desaparecido… esto te cambia. Te marca. Empatizas… y no lo puedes explicar, eres uno más en cada familia. Yo he sido siempre una persona de llorar muy poco, pero aquí los sentimientos fluyen de tal manera… Nuestro motor son ellos. Somos un grupo enorme de gente intentando ayudar.

La Plataforma Adonay cuenta con miembros o coordinadores por todas las provincias de España, y ha participado en numerosas batidas en búsqueda de personas desaparecidas; colaborando con la Guardia Civil y la Policía Nacional.

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