Ferraz aprovecha el ruido en el PP para soslayar la creciente contestación en el PSOE a la amnistía

No hay nada mejor para tapar una crisis que otra distinta. Y si encima afecta a otro partido, miel sobre hojuelas. El PSOE había conseguido, después del 23J, que el foco de la política española alumbrara sólo al PP y al fracaso de Alberto Núñez Feijóo en la conquista de la Moncloa. No era difícil. La frustración de quedarse a tan sólo cuatro diputados de una mayoría absoluta con Vox sigue latente en toda la organización. A este contratiempo histórico se añadieron toda una serie de idas y venidas de Feijóo -con la ultraderecha, con Junts, con la investidura- que permitieron al PSOE quedarse a un lado y dedicarse a observar.

El cambio de opinión de la dirección socialista sobre la amnistía -de inconstitucional a constitucional- y las exigencias de Carles Puigdemont para negociar su apoyo a la investidura de Pedro Sánchez -el presidente necesita los votos de Junts- acabaron con ese momento idílico. Las dudas internas se mudaron del PP al PSOE, que tuvo que enfrentarse a una catarata de críticas ante la posibilidad de amnistiar los delitos vinculados con los hechos del ‘procés’. Felipe González y Alfonso Guerra o otros con algo más de conexión con el partido en la actualidad como Ramón Jáuregui y Joaquín Almunia. Con ellos se disparó el debate y aumentó la contestación interna. Y aunque ninguna de las voces es representativa a nivel orgánico, salvo Emiliano García-Page y Javier Lambán, tanto Ferraz como Moncloa han tenido que hacer un mayor esfuerzo para explicarse.

Ahora, aunque la previsión es que estos reproches sigan, la irrupción de José María Aznar para marcar a Feijóo la línea de oposición, permite al PSOE que el cañón de luz vuelva a enfocar al PP. Ferraz aspira a quedarse de nuevo en los laterales. Ni tiene mucho interés en reaccionar a las mociones contra la amnistía en comunidades y ayuntamientos ni al acto anunciado el 24 de septiembre en Madrid, en la plaza de España. “El circo del PP es el circo del PP”, aseguran en la dirección. “No vamos a participar de los coletazos de un líder derrotado (Feijóo) y sin más ideas que las de Aznar”.

Esto supone que no habrá contraofensiva, que los populares gestionarán su plan sin una respuesta activa. Más allá de meter el dedo en el ojo del líder gallego por su supuesta dependencia de Isabel Díaz Ayuso y ahora también del expresidente, y de atacar a Aznar, una de las figuras que más rechazo causa en el ámbito progresista y nacionalista, los socialistas sólo pretenden sentarse a esperar. Los argumentarios enviados a las federaciones sobre la amnistía no se salen del guion de que “no hay nada” y de que quién está en proceso de recabar los votos para su investidura es el dirigente popular.

“Feijóo no quiere trabajar”

Sobre esto insisten desde Ferraz: “Nosotros estamos en las cosas serias, visto que Feijóo no quiere trabajar en su investidura”. Mientras crece el ruido en el PP menos se oye nuevas críticas a la amnistía como las que repitió este miércoles García-Page. El presidente de Castilla-La Mancha recordó que el PSOE se presentó a las elecciones dejando claro que la amnistía de los implicados en el ‘procés’ no cabía en la Constitución y pidió a su partido que lo aclare. Porque, destacó, sería “enormemente grave” que lo que no cabía en la Constitución “quepa de un día para otro”.

El ruido en torno a Aznar permitió al PSOE concentrarse únicamente en eso. El martes, la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, aseguró que la llamada del expresidente a una “rebelión nacional” contra la amnistía entraba en un terreno “golpista”El portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, la secundó este miércoles, acusó al PP de “no tener un proyecto para España”, de montar esa manifestación para “atacar” al PSOE y de buscar la “confrontación”. “Hay expresidentes que no ayudan nada a la concordia”.

El auxilio de Aznar

Aznar siempre es una bendición para los socialistas. Contribuye a difundir su idea de que Feijóo no es un líder autónomo, que replica el mismo comportamiento que Pablo Casado, y resulta tremendamente polarizador. “Aznar siempre nos moviliza”, señalan en el bloque socialista del Gobierno respecto a su propio electorado.

Una ayuda inestimable en un momento de zozobra en el PSOE. La dirección asume que las críticas dentro del partido continuarán, aunque ni Ferraz ni la Moncloa han dicho nada aún de los términos de una posible amnistía. El día 20 González presenta en Madrid el libro de memorias de Guerra ‘La rosa y las espinas’ y ambos son requeridos estos días por los medios de comunicación. Este jueves, además, el expresidente coincide en un acto en Sevilla con el presidente andaluz, Juanma Moreno.

Ferraz se parapeta en el resultado electoral -Sánchez ha sacado un millón de votos más que en 2019- para esquivar unos reproches, que cree que no comparten sus bases. Nuestro votante, subrayan, “entiende perfectamente que España es plural y no uniforme y que nuestro marco es la Constitución”. Pero por si acaso avisa a los críticos dentro y fuera: Hay que tener mucha “prudencia” a la hora de hablar de la amnistía.

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