Feijóo, en la recta final hacia su investidura: “Hay que tensionar al PSOE al máximo con la amnistía”

Desde que empezó la ronda de contactos para su investidura hace dos semanas, el PP ha buscado poner en el foco la amnistía que podría negociar Pedro Sánchez con los independentistas catalanes a cambio de su apoyo. En realidad, el pistoletazo de salida al debate lo dio la vicepresidenta Yolanda Díaz reuniéndose con Carles Puigdemont en Bruselas y dando a entender que el camino estaba abierto. Desde Sumar no han dejado de impulsar esa vía mientras el PSOE opta por la prudencia. Después, el ‘expresident’ catalán puso encima de la mesa las condiciones para hacer presidente a Sánchez en una conferencia. Y ahí terminó de estallar todo: amnistía y unilateralidad.

En Génova consideran que la negociación saldrá adelante porque el líder del PSOE “no dejará pasar la oportunidad”. En ese discurso enmarcan la insistencia de los socialistas en “seguir avanzando por mejorar la convivencia en Cataluña” plasmada ahora en mociones que llevarán a todos los ayuntamientos para contrarrestar la ofensiva institucional del PP.

También consideran que “el nerviosismo” que se vive en las filas socialistas —aunque ningún cargo de relevancia actual haya criticado al presidente en funciones— se ha ido haciendo visible esta semana con los grandes nombres de la ‘vieja guardia’ del PSOE, desde Felipe González y Alfonso Guerra a Elena Valenciano, revolviéndose. El partido decidió anunciar la suspensión de militancia de un histórico como Nicolás Redondo. O en el hecho, insisten en el PP también, de que la ministra portavoz llamara “golpista” a José María Aznar por llamar a la movilización social y cívica contra una futura ley de amnistía.

A pesar de todo eso, la semana se le torció al PP a cuenta del enredo que tuvo por su primera acción de calle contra Sánchez y a solo 48 horas del debate de investidura de Feijóo. 

En Génova querían protagonizar alguna movilización, pero esas palabras de Aznar precipitaron los acontecimientos. Tanto es así que en los sucesivos días el partido tuvo que ir ajustando el formato del acto, evidenciando que ni estaba cerrado ni tenían claro lo que harían. “No improvisamos por las palabras de Aznar”, aseguran en Génova. “Pero causó un poco de malestar por interferir en los planes”, añaden otras voces. Este viernes hubo una escenificación de unidad sin fisuras entre ambos. Aznar, además, estará el día 24 arropando a Feijóo junto a Mariano Rajoy.

Al final será un acto de partido, con siglas del PP y discurso de Feijóo, pero abierto a la ciudadanía que quiera sumarse a modo de protesta. Un mitin con concentración incluida y sin llegar a ser una manifestación de pancarta. Los conservadores buscan así excluir a Vox de su iniciativa y, al mismo tiempo, capitalizar el “clamor popular” que pueda haber en la calle bajo el proyecto de Feijóo. 

Ya que se producirá dos días antes del discurso del líder en el Congreso, en Génova avanzan que dará pinceladas generales de lo que defenderá en su investidura. Los pilares están claros: que no será presidente a cualquier precio, que no aceptará “el chantaje” de los independentistas a través de amnistías u otras herramientas que borren sus delitos, y que defenderá por encima de todo la defensa de todos los territorios. “Justo lo que Sánchez no hará”, resumen.

Ese acto del 24 de septiembre será el colofón a la última semana antes de la investidura. Las semanas se han hecho largas para el PP después de que Feijóo recibiera el encargo del Rey. Sobre todo, porque después de idas y venidas el líder gallego anunció que pretendía “ahorrarse” la reunión con Junts teniendo en cuenta el precio que fijó Puigdemont para dar su apoyo. “Es imposible e inaceptable. Nos lo podemos ahorrar”, dijo en una comparecencia. Con Bildu el PP no se iba a reunir en ningún caso, y ERC rechazó el encuentro. Por tanto, las reuniones con grupos parlamentarios eran ya muy reducidas. La del PNV será este lunes en el Congreso.

Con independencia de la agenda que se concrete en estos días, el PP está decidido a “tensionar al máximo” el debate sobre la amnistía. Entienden que a pesar de que el PSOE quería evitarlo, “ya acapara toda la conversación pública” y que su labor como oposición es “mantenerlo vivo y en lo alto”, concluye un dirigente veterano. 

El convencimiento en el PP es que “a mucho votante socialista la amnistía no le convence en absoluto” y menos aún si Junts no deja de subir el precio. El PP seguirá con atención la respuesta que Europa dará el próximo día 19 cuando estudie el uso del catalán, euskera y gallego entre las lenguas oficiales de Europa, después de la solicitud del ministro de Asuntos Exteriores para dar cumplimiento al compromiso adquirido con los nacionalistas a cambio de hacer presidenta del Congreso a Francina Armengol. 

Muchos creen que es un brindis al sol porque se requiere unanimidad de los países miembros y, por ejemplo, Suecia ya ha mostrado sus reticencias. Pero el PP cree que un portazo volvería a ‘calentar’ a Junts. Hasta el punto, dicen fuentes populares, que la aceleración del uso de las lenguas en el Congreso sin haber llegado a aprobar la reforma del reglamento lo asumen “en esa misma línea”.

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