Feijóo busca más fórmulas para presionar al PNV ante la investidura

El mes de septiembre está siendo extraño en la política española. Mientras el candidato que tiene el encargo del Rey para intentar una investidura, Alberto Núñez Feijóo, busca los cuatro apoyos que le faltan sabiendo que no hay probabilidades de lograrlo, el debate público gira en torno a las exigencias de Junts para hacer presidente de Pedro Sánchez, que aún no tiene fecha para su investidura. El PSOE entendía que estaría fuera de foco gracias a que Feijóo debe intentarlo antes, pero no ha sido así. Y el PP, que quería contar con un poco de tiempo y no hacer una investidura rápida a finales de agosto, afronta un calendario que se está haciendo muy largo en Génova.

Después de haberse reunido con el líder socialista y el de Vox, el PP seguirá la ronda de contactos parlamentarios con la excepción de EH Bildu y de Junts. Feijóo terminó excluyendo a los independentistas catalanes al conocer que pedían una ley de amnistía antes de cualquier investidura. El pretexto que necesitaba también para acabar con el ruido interno en su formación, que no terminaba de comprender por qué debían sentarse con el partido del prófugo de la Justicia. En todo caso, y a pesar de los portavoz que el PNV ya ha dado al PP, los intentos de presión se intensificarán ahora sobre los nacionalistas vascos.

La investidura de Feijóo solo puede salir adelante con el apoyo del PNV. El resto de apoyos son aún más inviables. Lo único que podría ocurrir es que si no hay acuerdo entre PSOE y Junts, tampoco saliera adelante la de Pedro Sánchez y la repitición electoral quedara más cerca. Dirigentes del PP reconocen abiertamente que el partido de Andoni Ortuzar “no va a cambiar su posición”. E insisten en que el reciente artículo de Íñigo Urkullu en ‘El País’, pidiendo un nuevo modelo que en el PP llaman “plan Ibarretxe 2”, es la prueba de fuego: no hay entendimiento posible en este momento.

Ahora bien, esos mismos dirigentes coinciden con la cúpula conservadora, en que “la vida es muy larga”. Y que esa presión y esos acercamientos deben irse trabajando “aunque no sea para lo inmediato”. Es decir, en el partido cala la idea de que el PP está inmerso en un aislamiento total, no tanto por la investidura de Feijóo, sino a medio y largo plazo. Y que para gobernar de nuevo en España hace falta abrirse, aunque los límites sean siempre la Constitución. Por eso, confirman fuentes en Génova, las fórmulas para atraer al PNV más allá de los votos de la investidura, continuarán.

La tecla económica en Euskadi

Prueba de que el único hilo de optimismo posible sigue vivo es que el PP piensa dejar la consulta al PNV para el final en la ronda de contactos con todos los partidos. Será la última. Lo más probable es que Feijóo se vea con Javier Esparza, líder de UPN. En el resto de casos, los contactos se delegarán en función del interlocutor que haya. En el PP sí repiten con frecuencia que “en dos semanas pueden pasar muchas cosas”, para incidir en que hasta que llegue la votación de Feijóo “todo es posible”.

El líder del PP busca la manera de lanzar un mensaje que incomode al electorado del PNV, y al mundo empresarial y económico de esa comunidad. En realidad, desde que llegó a la presidencia del partido conservador ya ha hecho muchos esfuerzos en ese sentido. Y pretende volver a hacerlo. Hace solo unos días en una entrevista en la cadena Cope desgranaba los mensajes que piensa repetir en esta recta final y que en el PP creen “que realmente hacen daño” al PNV.

“El PNV tiene que decidir si está dispuesto a ser uno más de los 24 partidos que apoyan a Sánchez, coexistiendo con Bildu, o un interlocutor determinante para la política española con el partido que ha sacado más votos. Lo que tiene que decidir es si quiere ser determinante en la política energética e industrial, o en el tejido industrial y laboral vasco, que no está en sus mejores momentos. No ha recuperado el PIB de 2019. La política económica de Sánchez es mala para Euskadi”, afirmó el líder conservador.

Los conservadores creen que ese es uno de los puntos más débiles del PNV, al que ven “demasiado preocupado” por mirar a EH Bildu y centrarse en cuestiones territoriales y “muy poco” en mejorar la economía del País Vasco y los asuntos “que siempre han ocupado su mayor interés”. De ahí que vean una posibilidad de crecimiento en las próximas elecciones y, sobre todo, que quieran presionar a futuro.

Además, los populares creen que hay “un error estratégico” de fondo al no estar previendo que Bildu podría llegar a la ‘lehendakaritza’ el próximo año. Y que, “en vez de exhibir fuerza pudiendo negociar tanto con PP como PSOE a nivel nacional, hayan preferido cerrarse puertas”. En esa misma entrevista Feijóo insistía: “El PNV está más preocupado con la necesidad de tener los escaños del PSOE en un futuro. Y cuando uno tiene miedo a tomar una decisión, a veces se equivoca. Bildu ya le ha ganado en las últimas elecciones [en realidad el PNV quedó por encima en votos, pero los abertzales tienen un escaño más por Navarra] y está en condiciones de ganar las próximas elecciones vascas”. 

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