El ‘Submarino Amarillo’ hace aguas en el Nuevo Mirandilla

El Villarreal naufragó en costas andaluzas. Lejos de dar continuidad a la gran versión ofrecida en Montjuic, el combinado ‘groguet’ se mostró inoperante ante el Cádiz, que se llevó los tres puntos con pasmosa facilidad. La temprana expulsión de Pedraza sumada a la lesión de Sorloth, autor del tanto inicial, inclinaron la balanza a favor de los gaditanos, que están viviendo un inicio de liga soñado.

El partido comenzó de forma inmejorable para los de Quique Setién, que aprovecharon el único resquicio de la zaga gaditana para propinar el primer golpe. Carcelén, en un exceso de confianza, dio un pase hacia atrás que no encontró al destinatario deseado. Sorloth, más rápido que nadie, interceptó el envío y superó a Ledesma antes de definir a placer.

Qué felices se las prometía el Villarreal, y qué poco tardó en torcerse todo. El Cádiz no tardó en reponerse del error inicial a través de una acción de pizarra que encontró a Alcaraz como destinatario. Su intento fue detenido por Jörgensen, pero Chris Ramos aprovechó en rechace para establecer las tablas.

El cúmulo de desgracias no había hecho más que empezar. El partido se endureció tras el tanto del empate, y las entradas comenzaron a sucederse. Los jugadores de ambos lados iban al límite, pero fue Pedraza el primero en sobrepasar el límite al propinar un pelotazo a Carcelén en una acción dividida. Alejo no dudó en encararse con el lateral, que respondió con un cabezazo que le costó la expulsión. Poco después, Sorloth pidió el cambio por una lesión muscular.

La inferioridad numérica, sumada a la baja de su goleador, se tradujeron en la descomposición del Villarreal. El viento soplaba de cara para el Cádiz, y Chris Ramos se convirtió en un martillo pilón para la delantera ‘grogueta’. En una de sus múltiples internadas en campo contrario, el delantero consiguió forzar un penalti que Darwin Machís se encargó de convertir. El venezolano llegó a celebrar un segundo tanto antes del descanso, pero fue anulado por fuera de juego.

El Cádiz estaba siendo notablemente superior, y el Villarreal hacía tiempo que había perdido los nervios. Poco se pudo corregir tras el paso por vestuarios, ya que Quique Setién fue expulsado antes de poder reunirse con sus jugadores. El ‘Submarino’ siguió haciendo aguas en la segunda parte, y Darwin asestó el golpe definitivo mediante un gol de bandera.

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