El PP piensa ya en el relevo de Iturgaiz para disputarle el voto al PNV cuando pacte con Sánchez

El PP está convencido de que el apoyo del PNV a la coalición de Pedro Sánchez con Sumar, conviviendo como un socio más con EH Bildu en el bloque que respalda al socialista, le pasará factura en las elecciones vascas del año que viene. En juego está la lehendakaritza y el temor de los nacionalistas vascos a perder la hegemonía que llevan conservando muchos años en Euskadi existe. Tras las elecciones generales de julio, la izquierda abertzale ya tiene un escaño más en el Congreso, seis frente a cinco, y en las municipales y forales ha sido determinante el voto del PP para que algunas instituciones locales cayeran del lado de PNV o PSE y no de EH Bildu.

Los intentos de Alberto Núñez Feijóo para contar con el apoyo del PNV en su investidura (está a cuatro síes de conseguir la mayoría necesaria) han recibido un sonoro portazo hasta el momento. En la dirección nacional insisten en que seguirán intentándolo, pero en privado reconocen que un giro es casi imposible: “Vox es la excusa. Abascal ya ha dejado claro que no entrará en el Gobierno y que nos dejará formar uno en solitario. Pero el PNV ha decidido unirse a Sánchez pase lo que pase”, dicen con cierto malestar.

Electorado “huérfano”

Y en este contexto, los populares estudian ya su candidato paras las elecciones autonómicas, dando por hecho que el votante de centro-derecha puede sentirse “muy huérfano” con un PNV que “da prioridad” a estar compitiendo con Bildu “por ver quién es más socio de Sánchez”, en vez de centrarse en impulsar mejoras económicas y fiscales para Euskadi. Feijóo siempre pensó que el “pragmatismo del PNV” imperaría en todo momento y, por ese motivo, ha dedicado buena parte del último año a un cortejo que no ha dado sus frutos. La línea roja del PNV siempre fue Vox y las alianzas del PP hacen imposible un acercamiento.

El relevo de Carlos Iturgaiz como candidato siempre ha estado claro. El dirigente vasco fue la elección de Pablo Casado para pacificar al partido tras la abrupta salida de Alfonso Alonso. Feijóo, que tiene buena relación personal con Iturgaiz (también fue uno de los dirigentes territoriales que habló más claro en Génova aquel febrero de 2021 en la reunión en la que forzaron la marcha de Casado), le ha mantenido todo este tiempo al frente del partido con total confianza. Pero siempre tuvo claro (como también Iturgaiz) que el candidato a lehendakari sería otro perfil más competitivo.

En el PP son conscientes de las limitaciones que tienen en el País Vasco, de los 13 escaños que en 2009 le permitieron dar el gobierno a Patxi López han pasado a 6 en las últimas elecciones de 2020. También de que la sociedad vasca, lo dicen basándose en los resultados electorales de los últimos años y lo que va marcando el euskobarómetro en sus distintas ediciones, es más proclive a gobiernos en los que el nacionalismo se mezcle con el socialismo y no con el constitucionalismo conservador que ellos representan.

Retrato del candidato

Pero están convencidos de que Bildu “se va a comer” al PNV en las próximas autonómicas porque parte del electorado del partido de Andoni Ortuzar no entiende los coqueteos con las políticas de izquierda del gobierno de coalición de Sánchez con Sumar. Y si eso ocurre, no descartan que los votos del PP puedan ser otra vez clave para la gobernabilidad autonómica: “El PNV podría llegar a depender del PP para mantenerse en el Gobierno vasco”.

Por eso piensan en un perfil que pueda atraer a ese votante conservador que prefiera en estos momentos centrarse en las políticas concretas pero tampoco asuste a los que han utilizado de forma habitual la papeleta del PNV. Y en ese retrato robot, fuentes populares vascas, sitúan a la actual número dos del partido, Laura Garrido, como sucesora natural por varias razones: es mujer, conoce el partido, habla euskera perfectamente y proviene de una familia alavesa, los Knörr, que ha tenido una intensa vinculación con el nacionalismo vasco.

| Pablo González

Estas dos últimas son cuestiones que se tienen especialmente en cuenta. Garrido es la persona que suele representar al partido en los medios vascos o en los foros donde es necesario hablar en euskera, y esa capacidad entienden que le da puntos ante ese electorado peneuvista. Formar parte de una saga familiar que en las últimas décadas ha sido relevante en el empresariado, la cultura y la política vasca, también. Daría continuidad, pero con una imagen y un modelo “muy distintos”, apuntan en el partido regional, aunque reconocen que la sucesión de Iturgaiz no está cerrada, y que será importante el consenso y el equilibrio de fuerzas entre los tres territorios. Está por ver también si la elección del próximo año es una solución transitoria o una apuesta a largo plazo, la verdadera asignatura pendiente del PP vasco. En Génova reconocen que celebrar el congreso es una de las cuestiones que se decidirá pronto.

Resultados útiles

La realidad es que Feijóo no ha conseguido los objetivos electorales pretendidos en Euskadi y Cataluña en las últimas citas municipales y generales. Pero sí aumentaron el apoyo en las urnas. El hecho de que el PNV, teniendo la llave del Gobierno central, haya descartado hacer presidente a Feijóo directamente y sin previa negociación, “lo cambia todo” dicen en el PP. Y ese será el eje de su campaña, sobre todo si finalmente Sánchez saca adelante su investidura.

Algunos cuadros del PP vasco, como publicó este diario, no están satisfechos con la gestión poselectoral que Iturgaiz defendió ante Génova tras el mes de mayo. Consideran que confiaron demasiado en el PNV pensando en un apoyo a Feijóo que nunca llegaría, por ejemplo, dando sus votos gratis en la diputación de Guipúzcoa, y ahora piensan ya en cómo conseguir votos que sean útiles hasta el punto de aspirar a condicionar de nuevo la gobernabilidad en el País Vasco. “Lo que no podemos es dar imagen de que vamos a la irrelevancia”, decían hace semanas algunos cargos a este periódico.

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