El Atlético toma de su propia medicina en Mestalla

El fútbol es un deporte de marcados contrastes. El Atlético de Madrid, cuya última comparecencia se saldó con un contundente 0-7 en Vallecas, fue atropellado por los irreverentes ‘niños’ de Mestalla. Con Hugo Duro y Javi Guerra a la cabeza, el Valencia endosó un doloroso 3-0 a uno de los grandes aspirantes al título liguero.

La entrada del Atlético al partido sirvió como preludio del catastrófico desenlace. Los rojiblancos saltaron al césped de Mestalla aún con las sábanas pegadas, y el Valencia no esperó a que sus rivales se desperezaran. A los cinco minutos, Hugo Duro aprovechó la pasividad de la defensa para rematar a ras de suelo un envío de Sergi Canós.

Lo temprano del tanto inicial no espoleó lo más mínimo al Atlético. Los de Rubén Baraja siguieron llevando la voz cantante durante la primera media hora del encuentro, y tan solo Llorente, con un tímido remate de volea, generó un mínimo de peligro. Incluso Griezmann comenzó a cometer errores impropios, y de una de estas imprecisiones nació el segundo tanto del encuentro.

Pepelu salió al paso para robarle la cartera al atacante francés, y rápidamente cedió los mandos del contragolpe a Fran Pérez. El extremo cabalgó por la banda sin apenas oposición hasta encontrar en el área a Hugo Duro que, tras recortar ante Savic y Witsel, volvió a batir a Oblak.

Las malas noticias para Simeone estaban lejos de terminar. En los últimos coletazos de la primera parte, Lemar se resintió del tendón de Aquiles tras rematar un servicio de esquina, y tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla. De cumplirse los peores pronósticos, el francés podría perderse lo que resta de temporada.

La lesión de Lemar y la llegada de la segunda parte comportaron visibles variaciones en el esquema rojiblanco. Simeone dio entrada a Galán y Molina para tratar de generar peligro en las bandas, estériles durante los primeros 45 minutos, mientras que Correa se juntó con Griezmann y Morata en ataque, algo insólito en lo que va de temporada, en busca de más colmillo.

Los cambios fueron maná para el Atlético, que por primera vez tuvo opciones de batir la portería de Mamardashvili. Para espantar cualquier atisbo de duda, Javi Guerra sacó a bailar a Hermoso y Llorente en la frontal antes de batir a Oblak con un potente latigazo. El hijo predilecto de Mestalla, clave en la salvación el curso pasado, asestó el golpe definitivo a un Atlético que se marchó de Mestalla con el orgullo herido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *