De la conquista del Mundial a la huelga: el fútbol femenino paraliza el inicio de la Liga

La conquista del Mundial de Australia y Nueva Zelanda y el beso no consentido de Luis Rubiales a Jenni Hermoso han situado como nunca en el escaparate al fútbol femenino español. No significa eso que sus problemas se hayan arreglado; si acaso, se le ha hecho un zoom y sus deficiencias se ven más grandes. Hubo confetis de celebración, después un #Metoo de proyección mundial que no se detiene y, ahora, a punto de comenzar la nueva temporada de la Liga F, entra en escena una huelga. No hay acuerdo sobre la mejora del convenio de las jugadoras y salvo pirueta de última hora, la primera jornada, que debe abrirse este viernes con el Sevilla-UDG Tenerife, no se disputará.

La Liga femenina debía empezar a medir los efectos perfumados del Mundial. Todo el mundo estima que habrá más asistencia en los estadios, más audiencias televisivas, más reconocimiento de las futbolistas, más atracción para las marcas… Y, sin embargo, averiguar el impacto de la gloria futbolística deberá esperar a no sé sabe cuándo. En el marco reivindicativo en que se hallan las jugadoras, puede darse por suspendida la primera jornada y peligra la segunda después del fracaso de las largas negociaciones llevadas a cabo este miércoles.

Disensiones económicas

Paralelamente al caso Rubiales, con sus convulsiones cotidianas, discurre un pulso entre la patronal del campeonato y el banco sindical que forman FUTPRO, AFE, Futbolistas ON, UGT y CC.OO. Todas las reuniones, con mediación incluida, han servido esencialmente para constatar que el consenso resulta difícil como un disculpa sincera de Rubiales.

Las discrepancias se centran en el aspecto económico. Las futbolistas reclaman pasar de los 16.000 euros brutos actuales a un mínimo de 23.000 euros para la presente temporada, los 25.000 la siguiente y alcanzar los 30.000 euros para la temporada 2024-25.

La patronal que dirige Beatriz Álvarez Mesa ofrecía mejoras en materia de conciliación y maternidad, como ayudas para el cuidado de los hijos de las futbolistas durante los entrenamientos. También planteó ayudas a la formación y desarrollo profesional de las futbolistas, creando un fondo para sufragar sus estudios universitarios y programas que garanticen su formación en ámbitos variados. Todo eso lo reclamaban los sindicatos.

Pero no ha habido fumata blanca sobre el dinero a percibir. Álvarez detalló sus propuestas tras confirmarse la ruptura: “El martes propusimos llegar en cuatro temporadas a 25.000 euros, el miércoles, en tres. Finalmente vimos alguna propuesta por parte de los sindicatos para poder llegar a un acuerdo una temporada y desbloquear la situación”.

“Hemos hecho ese ejercicio de responsabilidad con los clubes, planteando esta temporada hacer el esfuerzo de llegar a 20.000 euros y añadir algunas variables que podían acercarnos a la petición de los sindicatos de llegar hasta los 23.000. Hasta aquí podemos llegar, lo que no podemos es no ser responsables a la hora de hacer viable la competición. Hay clubes que no pueden asumir más”, dijo. La disensión, pues, parece ceñirse a 3.000 euros.

Sin patrocinadores

Los sindicatos ofrecieron su lectura del divorcio. “Se ha consultado con las jugadoras la nueva propuesta de la Liga F y sigue sin estar a la altura de lo que merecen. Su propuesta es de 20.000 este año sin retroactividad con posibilidad de llegar a los 23.000 si hay beneficios de derechos televisivos”, expuso la AFE, que subrayó las peticiones de las jugadoras. “Los sindicatos han propuesto 23.000 euros, con posibilidad de llegar a 25.000 si hay beneficios de derechos televisivos, pero la patronal lo ha rechazado y al final no ha habido acuerdo”.

⚽ Los sindicatos rechazan la nueva propuesta de la #LigaF y mantienen la huelga

➡ La entidad que preside Beatriz Álvarez “no cederá a la presión ni aceptará propuestas que supongan el colapso económico” https://t.co/bYn8hKLHGY

— EP Deportes (@EPdeportes) 6 de septiembre de 2023

Los clubes y la Liga F alegan una “complejísima situación económica” para atender completamente las reivindicaciones sindicales de reducir “la brecha salarial existente” en comparación con el fútbol masculino, que tiene un salario mínimo por convenio en torno a los 180.000 euros. “Hemos hecho nuestras cuentas y en la propuesta de 20.000 no tenemos a todos los clubes alienados. Ni siquiera todos los clubes tienen la facilidad de poder llegar a eso. No queremos la huelga, pero la sostenibilidad está por encima”, manifestó ante los medios Álvarez, que calificó la huelga “como un tiro al pie. Una huelga que perjudica de manera muy grave la imagen el fútbol femenino español”.

En este clima irascible, de confrontaciones e inestabilidad, la Liga F se ha encontrado que no ha podido sacar provecho de la gloria mundialista a través de patrocinadores. No están llegando a la competición doméstica y la patronal atribuye ello a todo el ruido generado por el escándalo Rubiales y la falta de paz con los sindicatos.

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