Condenado a dos años sin trabajar por destruir nidos de pájaros en un edificio

El verano llega a su fin y, como cada año, golondrinas, aviones y vencejos se marchan de vuelta a África, donde pasarán el invierno. No regresarán hasta la próxima primavera. El reto es que, cuando vuelvan, encuentren sus guaridas como las dejaron recientemente y evitar que se destruyan durante rehabilitaciones de edificios, por ejemplo.

Un año más, según informa El Periódico de Catalunya, del grupo Prensa Ibérica, los agentes rurales han vuelto a detectar una cantidad importante de nidos taponados o directamentre destrozados. Para evitar que esto ocurra, los rurales han intensificado sus inspecciones preventivas. Sin embargo, cuando los destrozos se producen, se imponen multas importantes. Y no solo los rurales abren expedientes, la Fiscalía también lo persigue y a veces el caso desemboca en una sentencia condenatoria.

Este verano, solo en el área de Barcelona se han puesto más de 10 multas.

Los nidos pertenecían a ejemplares de avión común, como el de la imagen | Pinterest

Un ejemplo: la presidenta de una comunidad de propietarios había encargado unos arreglos en el canal de recogida de aguas pluviales en el tejado de un inmueble de una población de Barcelona. El albañil eliminó todos los nidos de avión común (Delichon urbicum), un pájaro de la familia de las golondrinas, que estaban ubicados en la parte superior de la fachada.

Sólo este verano se han impuesto en el área de Barcelona más de diez multas por este motivo

Era mayo y los ejemplares presentes en la zona se encontraban en pleno periodo de incubación de los huevos. Esta conducta llevó a la presidenta de la comunidad y al operario a sentarse en el banquillo de los acusados en un juzgado de Granollers por un delito contra la fauna.

Multa y dos años sin trabajar

Un acuerdo previo con la Fiscalía, que fue quien presentó la querella, evitó una condena mayor a la presidenta de la comunidad y al albañil, que podría haber sido de seis a dos años de prisión, más multa e inhabilitación.

Tras el pacto, los dos aceptaron la comisión de los hechos y la magistrada impuso para ella una multa de 1.200 euros e inhabilitación para ejercer un oficio o profesión que suponga trabajo de construcción o reparación de fachadas y paredes exteriores, y para él una sanción de 1.440 euros y la misma prohibición por un periodo de dos años, lo que limita sus trabajos en el sector.

La sentencia, a la que ha tenido acceso El Periódico, es taxativa: “Por esa acción decidida por los dos acusados, a pesar de saber y aceptar ambos que los animales que vivían dentro de esos nidos se trataban de especies protegidas por la ley, resultó que los nidos, ocupados por pájaros de esa especie con sus respectivos huevos y polluelos, fueron destrozados completamente”.

Así, continúa la resolución, se impidió su reproducción, rompiendo los huevos y perjudicando a las crías. Fue una vecina del inmueble quien dio el aviso a los agentes rurales.

Los nidos no pueden ser destruidos, según la ley | Associació Ecologista Agró

El avión común, insiste la jueza, es una especie protegida por el Convenio de Berna, las directivas europeas y las leyes españolas. Esta normativa no solo prohíbe su caza, tenencia y muerte, sino también la realización de actos que puedan suponer molestias e imposibilite su reproducción. El Código Penal español también castiga esa conducta y, en concreto, al que “realice actividades que impidan o dificultes” la reproducción de especies protegidas. Incluso estando vacíos, los nidos siguen estando protegidos.

Autorización específica

¿Entonces, cómo se pueden hacer obras si se tienen golondrinas en el edificio? “Se requiere una autorización concreta del Departament d’Acció Climàtica, que normalmente, si se concede, incluye medidas compensatorias como la obligación de instalar nidos artificiales”, explica Jaume Bosch, jefe de los agentes rurales en el área de Barcelona.

“Cuando nos llaman, inspeccionamos e intentamos promover acciones preventivas. Si el problema no se resuelve y finalmente se destrozan los nidos, optamos por la vía sancionadora y las denuncias que pueden acabar en Fiscalía”, asegura. Este verano, solo en el área de Barcelona se han puesto más de 10 multas.

Golondrinas en su nido | Pixabay

En ciertos pueblos, todavía hay casos de gente que hace caer los nidos con una escoba, porque le molestan los excrementos de las golondrinas. De todas formas, lo mayoritario son casos de obras y reformas.

“Vamos mejorando lentamente a través de los ayuntamientos, pero todavía falta mucha conciencia. Aún hay gente que no sabe que estas especies están protegidas y que en invierno tampoco se pueden eliminar los nidos”, explica Bosch. El Institut Català d’Ornitologia (ICO) dispone de un censo de golondrinas, aviones comunes y vencejos, también de murciélagos, para que la gente pueda consultar si en su edificio hay nidos registrados.

Durante los últimos años, el servicio de medio ambiente de la Fiscalía de Barcelona ha presentado varias querellas contra personas que han destruido nidos de especies protegidos instalados en las fechadas de las casas.

Estos pájaros devoran a miles de mosquitos cada día, recuerdan los agentes rurales

No solo ha acusado a los operarios o albañiles que han realizado la acción y presidentes de la comunidad de vecinos, sino a administradores de las empresas que realizan la obra, como es el caso de una reforma realizada en un edificio de la capital catalana en el que se taponó con una reja metálica cuatro agujeros de ventilación con el propósito de impedir que pudieran vivir y nidificar los vencejos comunes (Apus apus). Tres ejemplares quedaron atrapados y no podían salir. Una vecina avisó y los rurales quitaron la reja para salvar a las aves.

De hecho, según afirma Bosch, en el colegio de arquitectos y en el sector de la construcción ya se incluyen algunas medidas de protección de la fauna: “Si alejamos a la biodiversidad de nuestras ciudades, nos complicamos el futuro. Además, estos pájaros devoran a miles de mosquitos cada día“.

La fiscalía también presentó en su día una querella contra una persona que reparaba una persiana y, “sin ninguna justificación ni autorización”, rompió dos nidos de avión común que se encontraban en la fachada de un edificio.

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Contacto de la sección de Medio Ambiente: crisisclimatica@prensaiberica.es

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