Carlos, una persona trans, denuncia a su mujer por malos tratos y la jueza le da a ella la custodia de su hijo

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“Hemos discutido y mi mujer me ha agredido. Estábamos en el salón de casa y ha empezado a darme patadas en la entrepierna, me ha pegado un golpe en la parte de atrás de la cabeza no sé si con algún objeto… y me ha agarrado del cuello… todo delante de nuestro hijo, de cuatro años”. Se llama Carlos (nombre ficticio), pero se siente y es una mujer, así consta en el Registro Civil y en su DNI. Sin embargo, según asegura, desde que denunció a su esposa y madre de su hijo por agredirle, la jueza que lleva su caso no la ha tratado como tal, la ha discriminado por ser una persona transgénero y ha “desprotegido” al niño al otorgarle la custodia a su pareja.

Todo ocurrió en un pequeño pueblo de Salamanca, de unos 6.000 habitantes, el pasado 17 de febrero. De acuerdo con la documentación del caso, a la que ha accedido CASO ABIERTO, Carlos, de 34 años y nacionalidad española, acudió muy nerviosa al cuartel de la Guardia Civil sobre las cuatro de la tarde, con su hijo, y aseguró que había tenido que marcharse precipitadamente de casa, llevándose al niño, después de que su esposa le agrediera delante del menor. La doctora que examinó a Carlos ese mismo día redactó un parte de lesiones para hacer constar que presentaba: “contusiones en zona occipital, marcas de presión en el cuello y en ambos muslos. Además, presenta ansiedad, nerviosismo, tendencia al llanto y refiere temor por su vida”.

“Nos encontramos con denuncias cruzadas, sin que podamos otorgar mayor credibilidad a una u otra. Ambos se encuentran en peligro, ella ante la evidente superioridad física de él y él porque ya ha sido agredido por ella”, concluye la jueza

Carlos explicó a los agentes que “estas situaciones de agresión por parte de mi mujer se repiten desde hace al menos tres años, casi todas las semanas y en presencia del niño. Hace aproximadamente cuatro años empezaron los insultos y amenazas y desde hace tres las agresiones”. Añadió que su esposa “es muy celosa y posesiva, ha llegado a amenazar a chicas que se acercan a mí, también a cogerme el móvil por la fuerza para mirar el contenido y siempre me amenaza con (que va a) presentar denuncias, me quiere meter preso, dice que me va a joder la vida” y explicó que tiene “grabaciones de lo que estoy denunciando para poder demostrarlo. También, partes médicos del hospital por las agresiones”. Esos audios ya están en manos de la jueza.

Un pen drive con grabaciones

Precisamente el hecho de que Carlos grabara a su mujer durante esas presuntas agresiones, habría sido el detonante de la discusión que tuvieron el pasado mes de febrero: “Todo empezó porque ella quería que yo le diera un pen drive con las grabaciones”. Su denuncia recoge también otros supuestos episodios de violencia por parte de su esposa: “Me ha echado de casa de madrugada varias veces. Continuamente, me rompe la ropa y otras cosas personales y también agrede a nuestro hijo. Me amenaza continuamente de muerte y dice que va a llevarse a nuestro hijo a su país. Me amenaza también con quitarse la vida ella y quitársela al niño si no hago lo que ella quiere“.

El caso, que supone la primera denuncia por malos tratos a una persona transgénero por parte de su esposa en España, recayó en el juzgado de instrucción 3 de Salamanca, que se topó no solo con un asunto inédito hasta la fecha, sino también con denuncias cruzadas entre Carlos y su mujer. Y es que, dos días después de saber que Carlos la había acusado de malos tratos, la esposa presentó una denuncia contra su pareja por amenazas

“Superioridad física de él”

En ese contexto, la jueza decidió imponer una orden de alejamiento de 300 metros a cada una y otorgó la custodia del niño a la madre, con derecho a visitas para Carlos, sin entrar a valorar las pruebas aportadas por cada parte: “nos encontramos con denuncias cruzadas, sin que podamos otorgar mayor credibilidad a una u otra. Parece claro que la relación entre los cónyuges está absolutamente deteriorada y que ambos se encuentran en peligro, ella ante la evidente superioridad física de él; él, por cuanto afirma y parece estar corroborado con los informes médicos, porque ya ha sido agredido por ella”, según recoge en su auto del 22 de febrero.

Una decisión que ha sido recurrida por Carlos, representada por la abogada Teresa Hermida, que critica que la magistrada no haya tenido en cuenta los audios entregados en el juzgado por la denunciante: “para valorar la situación de riesgo, ni tan siquiera se detuvo a analizar el contenido de las pruebas, que acreditan la agresión sufrida por doña Carlos el 17 de febrero en el domicilio familiar. Las grabaciones acreditan lo declarado por Carlos y desvirtúan lo manifestado por su mujer en cuanto a la supuesta amenaza proferida sobre ella”.

“Más destacable resulta el motivo por el que para la juzgadora la esposa de doña Carlos estaría en una situación de peligro afirmando que la superioridad física de él es evidente. No se describe en el auto ni un solo episodio de violencia física o verbal por parte de doña Carlos hacia su esposa, de la que se desprenda la comisión de un delito de violencia doméstica”, expone la abogada de Carlos en su recurso. Y añade que “la fisiología de una persona, cuando no va acompañada de unos hechos delictivos corroborados por elementos periféricos o indiciarios, no puede determinar la situación objetiva de riesgo que exige la ley para decretar una orden de protección”.

Términos masculinos

Además, según argumenta, “la esposa de Carlos solo denunció dos días después” de saberse denunciada. Lo hizo “con ánimo espurio y de venganza contra su esposo, no debiendo recibir el mismo trato protector” que doña Carlos. Además, la mujer no especificó, ni en su denuncia ni en su declaración ante la jueza, “qué expresión amenazante” habría proferido Carlos contra ella. Tampoco “concretó un solo episodio violento sufrido durante el matrimonio y la convivencia. Únicamente cuando fue preguntada por la juzgadora si quería añadir algo más fue cuando manifestó: ‘ah, sí, que me amenazó’“. Hermida denuncia en su escrito que “todavía hoy, en este momento procesal, se desconoce en qué consistió esa presunta amenaza“.

“Se ha venido mostrando una absoluta discriminación hacia doña Carlos por ser una persona transgénero. Durante su interrogatorio, fue tratada como un hombre, dirigiéndose a ella con términos masculinos”, denuncia su abogada Teresa Hermida

Para Carlos, todo obedece a una situación de discriminación por parte de la jueza por ser una persona transgénero: “Si bien fisiológicamente reviste apariencia de hombre, lo cierto es que Carlos consta inscrita como mujer en el Registro Civil, al sentirse la misma como tal. Sin embargo, por la juzgadora como por el resto de profesionales personados en la causa, se ha venido mostrando una absoluta discriminación hacia doña Carlos por el hecho de ser una persona transgénero, tal es así que, durante su interrogatorio e intervención en sede judicial el pasado 22 de febrero de 2024, la señora Carlos fue tratada como un hombre, dirigiéndose a ella con términos masculinos. Y así se desprende del propio auto de orden de alejamiento, en el que aludiendo a su complexión física masculina frente a la complexión física de su esposa se justifica el supuesto peligro existente en esta última”.

La jueza ha ordenado que el menor viva con su madre en la casa familiar, “un lugar de donde nunca debió ser sacado”. La letrada de Carlos califica como “escalofriante” su afirmación y recuerda que “ella se lo llevó del domicilio para proteger la integridad de su hijo, alejándolo de la convivencia violenta”

También tacha de injusta la decisión de la jueza de otorgar la custodia del hijo de la pareja a la madre y atribuirle a ella el uso de la casa familiar. La magistrada llega a afirmar en su auto que “considerando el interés superior del menor, este ha de volver al domicilio familiar, lugar de donde nunca debió ser sacado“. Una “escalofriante afirmación”, califica la abogada de Carlos en su recurso, teniendo en cuenta que “ella actuó como cualquier progenitor para proteger la integridad de su hijo, alejándolo de la convivencia violenta“.

La letrada añade que “a donde no debió volver el menor es a estar en compañía de su madre, quedando a merced de una persona absolutamente agresiva, vengativa, manipuladora e inestable emocionalmente“, tal y como se desprende de los audios aportados como prueba, en los que “la madre hace partícipe al menor de las agresiones verbales contra su esposo, animando al niño a llamarle ‘tonto y retrasado’ y calificándole de ‘maricón’” en presencia del niño.

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