Brasil sucumbe a la garra de Luis Díaz

El ‘Dinizismo’ no chuta en la Seleçao, que sumó, por primera vez en su historia, dos derrotas seguidas en las eliminatorias sudamericanas de clasificación para el Mundial. Venía de perder 2-0 en Montevideo y recibió un nuevo baño de realidad en la sauna de Barranquilla, donde cayó por 2-1, con un doblete de cabeza de un Luis Díaz en estado de gracia.

Brasil planteó una montaña rusa con su 4-2-4 de vértigo. Y la puesta en escena le salió mejor de lo previsto, porque, a los tres minutos, Gabriel Martinelli, tras un tuya mía con Vinicius, puso el 0-1. El primer tanto del futbolista del Arsenal con la Seleçao culminó la salida torrencial de los pupilos de Fernando Diniz, que siguieron al pie de la letra el planteamiento suicida que su técnico les pedía.

Con movilidad, buen toque y asociación, los brasileños se gustaron ante una Colombia, que sintió el golpe, ya que venía de tres empates seguidos que habían sembrado dudas en su autoestima.

No todo fue un coser y cantar para los canarinhos, que, en su primer partido desde la lesión de cruzados de Neymar, ofrecieron una cara B preocupante: fueron un equipo tierno, con muchos desajustes en el sistema defensivo y que sufre en demasía cada vez que no tiene el balón.

Solucionado positivamente el secuestro de su padre (que vio el partido desde las gradas), Luis Díaz, que fue el mejor de los cafeteros, pinchó a Brasil desde la punta izquierda ante un Émerson Royal desbordado, que no pasó el examen de salir como titular. Lo del delantero del Liverpool fue para sacarse el sombrero, porque contagió a sus compañeros.

La lesión muscular de Vinicius Jr., que le obligó a dejar el terreno de juego en el minuto 25, no puede servir de excusa al bajón brasileño. Porque, ya sin el madridista, la ‘Canarinha’ jugó unos primeros quince minutos del segundo tiempo primorosos, en los que martilleó insistentemente.

El partido, de ida y vuelta, se rompió durante algunas fases de la segunda mitad. Con espacios, apareció el mejor Raphinha que pudo sentenciar el encuentro, principalmente con un balón que estampó en el palo (min. 67) con un derechazo, después de recibir el balón de Rodrygo.

Intermitente, discontinuo e incapaz de controlar la situación, Brasil no supo frenar a una Colombia, que jugó con el corazón, y que empató con un cabezazo de Luis Díaz, que premió todo su pundonor. Era la antesala del traspaso de poderes.

El desconcierto se apoderó de Brasil, que se había mantenido a flote por la firmeza de Alisson. Sin embargo, su colega en el Liverpool, en estado de gracia, aprovechó un centro milimétrico de James Rodríguez con la zurda, para poner el 1-2 otra vez con la testa, superando a Émerson Royal. La remontada local fue inapelable un epílogo de partido soberano.

La ‘Canarinha’ pagó muy caro el invento de salir a jugar con solo dos centrocampistas. A la desesperada, Diniz introdujo un triple cambio: Raphinha dejó su lugar para que Endrick, el ‘menino prodígio’ que el Madrid tiene fichado, se convirtiera, en sus 17 años, en el cuarto futbolista más joven en estrenar en la ‘Canarinha’. De nada sirvió. Perdió Brasil y entró en estado de crisis: solo ha sumado uno de los últimos nueve puntos en juego en el camino para ir al Mundial 2026.

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