Borrell y Robles reúnen a los ministros de Defensa de la UE con Ucrania, el Sahel y el espacio como temas clave

La previsión de una nueva fase de agravamiento de la guerra de Ucrania este otoño, la añadida inestabilidad en el Sahel y la ampliación de la cobertura de seguridad europea desde el espacio llenarán esta semana las intervenciones de los ministros de Defensa de la UE, convocados a dos reuniones bajo el turno de presidencia española del Consejo Europeo.

El cada día más confirmado desbordamiento de la línea de defensa rusa en la Ucrania ocupada ha venido a confirmar un avance, lento pero real, de la contraofensiva estival ucraniana; y el hecho de que las fuerzas de Kiev hayan tomado pequeños núcleos clave desde los que golpear líneas rusas de suministro apunta a un recrudecimiento de los combates en otoño, en cuanto las lluvias y el barro vuelvan a dificultar los movimientos… esta vez de los defensores rusos, que estarían nuevamente al alcance de las baterías HIMARS.

Septiembre y octubre serán claves en el devenir de la guerra, apuntan fuentes militares españolas, y ese devenir inclinará más o menos a Europa a empujar, o no, hacia un escenario de negociación.

Esa palabra, negociación, aflora con paulatina frecuencia en el vocabulario del alto representante europeo para asuntos de Defensa y Exteriores, Josep Borrell, quien arrancará, con la ministra Margarita Robles al principio y con el canciller José Manuel Albares al final, una intensa semana diplomática, pues la reunión de Defensa de los días 29 y 30 se encadena con otra de ministros de Exteriores el 31.

Borrell y los ministros europeos tienen otros asuntos de los que tratar en la capital castellanomanchega, China y los BRICS entre ellos, pero esta semana comienza con Europa mirando no hacia oriente, sino hacia arriba; muy arriba.

Inteligencia espacial

La cita de titulares de las carteras de Defensa arranca este martes con una significativa reunión fuera de la sede principal del encuentro. No inician sus trabajos en Toledo los miembros de 27 delegaciones europeas, sino en la base aérea madrileña de Torrejón; y para hablar no de aviones, sino de una vigilancia espacial a la que se quiere dotar de “mas ambición”, según una nota oficial de la Comisión.

Antes de la reunión informal prevista para el miércoles se ha convocado una directiva ministerial en el SATCEN, el Centro de Satélites de la UE, que es sede de la Agencia Europea de Inteligencia Geoespacial.

A petición de los gobiernos socios, desde Torrejón se coordinan y sirven seguimientos e imágenes de todo tipo de amenazas y desafíos. Se mira desde el espacio al frente de Ucrania, pero también a focos terroristas como Siria o el Sahel, fábricas de armas y tránsito de sus productos, plantas nucleares, lugares donde laten el uranio y el plutonio, trayectos de vehículos y de capos del crimen organizado, áreas en las que se mueven misiones militares o de ayuda humanitaria, y escenarios de catástrofes ambientales como la sed extrema de Doñana o el incendio recién apagado de Tenerife.

65.000 millones en juego

El dominio espacial europeo es un ámbito público y privado en el que “actitudes hostiles rusas” denunciadas por Borrell ponen en riesgo, como él mismo ha recordado varias veces, una actividad que pesa ya 65.000 millones de euros anuales.

Se refiere a la basura espacial, entre otras amenazas que se vigilan en el espacio. De todas las infraestructuras internacionales para la Defensa que alberga España, el SATCEN es probablemente la que, de forma discreta durante sus 31 años de vida, mayor valor estratégico acumula en menos metros cuadrados, los de un pequeño edidicio de tres plantas en la base de Torrejón.

La Comisión Europea dice que el SATCEN es “los ojos de Europa en el cielo”, cuyo “trabajo esencial” es “mantener segura a Europa”. Y para ello el centro proporciona “inteligencia geoespacial”, o sea imágenes tomadas en y desde el espacio, que son útiles para análisis, decisiones políticas o activaciones operativas, por ejemplo, en las misiones militares en el exterior.

Según datos del propio SATCEN, la producción de imágenes para los gobiernos europeos se ha multiplicado por 10 en la última década, y su entrega se realiza en menos de 24 horas en el 80% de los casos. Esos avistamientos son genuinamente europeos: la producción de proveedores de la UE ha pasado del 8% al 86% desde 2013.

Agasajo y trabajo

Tras la visita al SATCEN, los ministros europeos viajan este martes a Toledo, donde está programada una recepción con concierto en la catedral y cocktail en el Cigarral del Ángel… y donde también ha sido convocada una concentración, al día siguiente, de activistas anti OTAN en la plaza de Zocodover.

En la primera sesión de trabajo del miércoles está previsto hablar de Ucrania. Kiev ha confirmado la participación telemática de su ministro de Defensa, Oleksii Reznikov. Su colega de Exteriores, Dmytro Kuleba, sí acudirá en persona a Toledo el día 31, confirma a EL PERIÓDICO la legación ucraniana en Madrid.

Robles llega al encuentro condecorada por Kiev. Este lunes recibía la Distinción de Honor del ministerio de Defensa de Ucrania, en reconocimiento al “apoyo sólido y constante” de España en esta guerra que ha rebasado el año y medio de duración.

En la recepción del galardón, Robles ha adelantado parte de lo que se dirá en Toledo: que la UE apoya a Ucrania en los ámbitos militar, humanitario y político, y que considera al líder ruso, Vladimir Putin, responsable de la guerra.

Pero las trincheras del Donbás y Zaporiya comparten atención con los desiertos que sirven de escenario al califato terrorista nómada del Sahel… y de campo de explotación para la nueva expansión por el sur de Rusia y sus descabezados mercenarios.

Este mismo mes, escribiendo en su blog, Borrell ha apuntado no solo al “fracaso”, sin ambages, de la política militar europea en la zona. La pérdida de influencia en Níger es pura constatación.

Borrell habla de la necesidad de una acción más humanitario y menos armada en el Sahel, que no deja de ser, a su parecer, un asunto “explosivo” para Europa. Con más pan y menos armas se aproxima una evolución en la forma en que la UE mira hacia su desértico y violento patio africano, un cambio de enfoque que podría acuñarse en Toledo.

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