Bayona cerrará la Mostra con otra imposible historia de supervivencia

“Para la sociedad era imposible que hubiéramos chocado contra la montaña y siguiéramos vivos, era imposible que pudiéramos soportar el frío, era imposible atravesar esa muralla de nieve, rocas y hielo y era más imposible todavía seguir caminando, cuando encontramos, detrás, un sinfín de montañas blancas, en lugar de los valles verdes que imaginábamos. Era imposible, sí. Pero la historia de los Andes es una sucesión de quimeras, de situaciones inadmisibles”. Cuando J.A. Bayona leyó estas líneas por primera vez, hace más de una década, quedó tan afectado por la historia de supervivencia que ilustraban que decidió tomarles prestada su palabra más recurrente y usarla para titular ‘Lo imposible’, la película que estaba rodando justo en aquel momento y que también era el relato de una catástrofe con final relativamente feliz. Pertenecen al libro ‘La sociedad de la nieve’, de Pablo Vierci, que el director barcelonés ha usado ahora como base de su largometraje homónimo, que el próximo 10 de septiembre se convertirá en la primera película española de la historia que clausura una edición de la Mostra de Venecia.

La historia que ‘La sociedad de la nieve’ es igual de conocida como la “tragedia de los Andes” que como el “milagro de los Andes”: el 13 de octubre de 1972 el vuelo Fairchild FH-227D, que viajaba entre Montevideo y Santiago de Chile, se estrelló accidentalmente contra un glaciar en los Andes a causa de un error humano: los pilotos comenzaron el descenso antes de tiempo. 72 días mas tarde, el planeta descubrió que 16 de los 45 pasajeros de aquel avión, reservado por los jugadores del club de rugby uruguayo Old Christians y sus familiares, habían sobrevivido; el entusiasmo dio paso al estupor cuando quedó claro lo que habían tenido que hacer para mantenerse con vida.

“Una manada de monos”

En las páginas del libro de Vierci, alguien lo describe así: “Era como una manada de monos. Setenta y dos días sin lavarnos, sin quitarnos la ropa, comiendo carne humana, que en un primer momento era un cortecito pero después se transformó en una ración de comida y más adelante ya quedaba el hueso pelado tirado por ahí y venía uno y lo agarraba y se lo metía en el bolsillo del saco y después se ponía a chuparlo delante de los otros”.

Muchos tuvimos primera noticia de aquel suceso gracias a la película ‘¡Viven!’, que Frank Marshall dirigió en 1993 basándose en un libro escrito por Piers Paul Read con intenciones eminentemente periodísticas. Poco que ver, pues, con la mezcla de ensayo, novela y hasta poesía ofrecida por el de Vierci, que en su día fue compañero de colegio de muchos de los supervivientes y que armó su relato con fragmentos de los de ellos. Para ponerle imágenes, Bayona decidió filmar el grueso de su película en Sierra Nevada, cuya cercanía al Ecuador permitía reproducir con la máxima fidelidad la luz de los Andes. Se construyeron nada menos que tres réplicas del fuselaje del avión siniestrado, de 7000 kilos y 14 metros de longitud, y una de las cuales tuvo que ser transportada a más de 3.600 metros de altura. Si también se tiene en cuenta que fue un rodaje marcado por sucesivos reveses climáticos, como días de ventisca, anticiclones caprichosos e inexplicables tormentas de calima, tiene sentido que ‘La sociedad de la nieve’ haya acabado siendo la película española más cara producida por Netflix, y una de las más caras de la historia del cine español.

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