Así trabaja Jorge Mendes, el incansable superagente que ha puesto los dos pies en el Barça

Cualidades que destacan de Jorge Mendes personas que lo han tratado en el ámbito profesional: insistente. Infatigable. Adicto al trabajo. Un don para las relaciones personales. Un comercial nato: vende futbolistas pero valdría igualmente para vender veleros de regata o neveras. Las fuentes consultadas por EL PERIÓDICO, del grupo Prensa Ibérica, para conocer el ‘modus operandi’ del agente portugués señalan otras características, pero las mencionadas generan unanimidad. 

“Es imposible seguir una conversación con él durante más de dos minutos. Estás cenando y al rato está al teléfono negociando con un club, y al instante con otro. Es un tío hiperactivo, una barbaridad”, ejemplifica un director técnico que ha hecho tratos en varias ocasiones con Mendes. 

“Es alguien que entra bien. Es muy divertido, tiene habilidad para contar anécdotas y mucha experiencia. Posee una enorme red de contactos, pero sobre todo es muy insistente”, aclara un expresidente de un club de Primera. “Está disponible 20 horas al día. Es la clave de su éxito. No para”, valoró una vez Txiki Begiristain, secretario técnico del Manchester City.

Todas estas virtudes le han situado en la élite de los representantes de futbolistas y le han permitido ahora clavar sus dos botas en el rancho azulgrana. También ha ayudado, qué duda cabe, la complicidad adquirida con Joan Laporta, Alejandro Echevarría (aún sin cargo oficial pese a su relevancia interna) y Deco, de quien fue su agente en su etapa de jugador. Tanto se ha integrado el súperagente portugués en el Barça que su mano derecha, el brasileño Sergio Alves, ha pasado a ser ahora la mano derecha de Deco, el sustituto de Mateu Alemany. Igualmente, sin cargo oficial.

Su objetivo nuclear es mover lo más posible a sus jugadores para cobrar el máximo de comisiones, y este verano ha puesto en el aparador azulgrana al lateral Cancelo, una necesidad perentoria del equipo, y el mediapunta João Félix, metido con calzador. Como son cesiones, para obtener rentas tendrá que esperar al acabar el curso. El Barça obtiene a cambio el usufructo por una temporada de dos futbolistas de gama alta a buen precio. Intercambio de favores.

«Es como un jugador de ajedrez. Piensa siempre cuatro o cinco jugadas más allá», remarca el exdirigente consultado. A Ansu Fati le ha buscado en el Brighton el escaparate de la Premier. Hace años trató de seducir al FC Barcelona con una oferta de 150 millones del Manchester United por el delantero. Entonces era considerado una especie de elegido, el nuevo ’10’, y no estaba en venta. Se perdió Mendes una suculenta dentellada, la madre de todas las comisiones.

Avión privado

Mendes, de 57 años, viaja siempre en vuelo privado (y viaja mucho). Su agenda es intensa. Puede desayunar en su domicilio de Porto, volar a Barcelona para comer en el Via Veneto con los directivos del Barça y cenar en París para posteriormente regresar a su casa a dormir. En sus visitas a la capital catalana, siempre cortas, suele pasarse por el piso de Laporta.

Va con un pinganillo incrustado permanentemente en la oreja y tres móviles. A las reuniones acude con una furgoneta negra de cristales tintados alquilada en destino con chófer incluido. Siempre le envuelve una nube de su propio perfume y cuatro o cinco asistentes de Gestifute, su empresa de representación de futbolistas. La fundó a finales de los años 90 con un primer cliente: Nuno Espírito Santo, a la sazón portero discreto y hoy técnico en Arabia Saudí.

La empresa creció sobre todo a partir de Cristiano Ronaldo. “Mendes hizo a Cristiano y Cristiano hizo a Mendes”, se suele decir. Hoy Gestifute representa a más de 100 jugadores (entre ellos a Balde y Lamine Yamal) y varios entrenadores, como Jose Mourinho. El valor de su cartera, según Transfermakt, asciende a los 1.300 millones. Sin embargo, Cristiano ya no figura entre sus clientes tras un sonado divorcio a finales del año pasado. Sucedió antes de que CR7 fichara por Arabia Saudí, un mercado que le cuesta, al que apenas ha podido entrar, y que domina Pini Zahavi, exsocio de Laporta. En cualquier caso, ahí Mendes también perdió una tajada buena. 

Guerras entre agentes

Sobre su carácter insistente da cuenta un exdirectivo del Barça. “Nos perseguía mucho con Trincao. Gustaba a algunos técnicos pero también generaba reticencias. Pues bien, cada domingo nos enviaba vídeos de sus mejores jugadas. Al presidente, a los técnicos, directivos…”. Y se salió con la suya.

Cuenta la leyenda que al colombiano Radamel Falcao le regaló un Porsche para que se fuera con él. Si le interesa un jugador, forma parte de su manual pagar un buen dinero a la familia, y así arrebatárselo a su agente del momento. Cuenta otra leyenda que pagó dos millones a la familia de Lamine Yamal para que dejara a Iván de la Peña, que lo había cuidado con mimo durante su crecimiento. Huelga decir que espera recuperar la inversión de alguna forma. 

Fuerte ascendencia

El exdirectivo azulgrana resalta una virtud de Mendes: «Tiene una cosa buena: te intenta colocar jugadores, pero si no funcionan, te los saca e intenta reubicarlos en otro equipo. ‘Tranquilo, si no va bien, me avisáis’, decía». Eso hizo con Semedo, André Gomes y Trincao. Y el club recuperó las inversiones. 

Ello es posible porque Mendes suele tener ascendencia en media docena de clubs por los que puede mover a sus clientes. En su día construyó una potente alianza con Florentino Pérez en el Madrid: colocó a Mourinho y Queiroz en el banquillo. A Di María, James, Pepe, Coentrao y el propio Cristiano, en la plantilla…

“Es una especialista en operaciones encadenadas. Hay que ir alerta, porque te puede envolver”, dice el secretario técnico consultado. Se ha visto este verano en el Barça: para que entraran los dos portugueses, había que mover a Ansu y Abde.

“Es un tiburón”

Más allá de sus documentados problemas con Hacienda por las estructuras fiscales de sus clientes (no solo en España, también ha sido investigado en Portugal, Irlanda y Turquía), Mendes ha tenido conflictos con bastantes jugadores que se han sentido ninguneados y que han acabado por dejarle. «Es un tiburón, le interesan ante todo los peces grandes», explica el secretario técnico. Más grande el pez, más grande la comisión. Obvio.

De hecho, él se encarga fundamentalmente del top-10 o top-15 de su agencia. El resto lo deja para su cohorte de asistentes. Con Sergio Alves orientado en los asuntos del Barça, ha adquirido fuerza a su lado Hugo Valdir, un exfutbolista portugués que siempre viaja con él.

Pero con los jugadores que se vuelca, se vuelca de verdad. Hace años, a principios de los 2000, solía llamar los fines de semana a las redacciones de los diarios deportivos para preguntar cómo estaban jugando sus futbolistas del Barça. Decía que no podía ver el partido en cuestión. Y llamaba al descanso y tras el pitido final. Podía descolgar el teléfono cualquier redactor. Buscaba una opinión.

Hoy día lamenta las persecuciones periodísticas que dice sufrir en Barcelona, y se ha quejado de ello a Laporta, aunque él juega como nadie a las filtraciones interesadas. Recuérdese: ante todo es un enorme vendedor. 

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