Alcaraz resuelve ante Zverev y se encontrará a Medvedev en semifinal del Abierto de EEUU

Las hechuras de un campeón se exhiben de formas distintas. A veces se ven en un juego impoluto que deja al rival sin respuesta. Otras, en el espíritu de lucha inasequible al desaliento. Y hay otras, como la semifinal del Abierto de Estados Unidos que este miércoles han disputado Carlos Alcaraz y Alexander Zverev, en las que lo que se impone son la capacidad de solventar y la mejora gradual hasta lograr la victoria, incluso sin alcanzar la plena brillantez.

Es lo que ha mostrado el de El Palmar, que ha ido mejorando conforme se medía al alemán y con el 6-3, 6-2 y 6-4 ya está de nuevo en las semifinales del último grande del año, el único menor de 21 años que lo consigue en años seguidos desde André Agassi entre 1988 y 1990.

Ahí le espera el número 3 del mundo y campeón neoyorquino un año antes que él: Daniil Medvedev, que se deshizo en su partido horas antes de su amigo Andrey Rublev también en tres sets (6-3, 6-3 y 6-4).

 

“Un día va a morir un jugador”

Unos y otros jugaron en las infernales condiciones de calor y humedad que se viven estos días en Nueva York, una sauna implacable que está haciendo sufrir a los jugadores. Y esas condiciones han llevado a Medvedev a ser más abierto que nadie. “Algún día va a morir un jugador”, advertía en mitad de su partido. Luego en la rueda de prensa defendía su franqueza, y el debate para la búsqueda de soluciones: “mejor hablar un poco antes de que pase algo”.

 

El partido con Zverev

Sabía bien de esas condiciones Zverev, que el lunes las había sufrido en su maratón nocturno de 281 minutos ante Jannik Sinner, un partido que elevó por encima de las 15 horas el tiempo que había pasado en la pista para ponerse en los cuartos (frente a las ocho horas y 36 minutos de Alcaraz). Y probablemente todo el conjunto pasó factura, física y mental al de Hamburgo. 

Es algo que aprovechó Alcaraz, más eficiente que otra cosa en el primer set. Porque otra vez volvieron fallos e imprecisiones con el primer servicio que se han visto en los últimos partidos, pero también la capacidad de aprovechar la más mínima oportunidad. Y después de salvar dos bolas de break en el séptimo juego, fue el quien rompió a Zverev en la primera oportunidad. Y ya con 5-3 y servicio afinó. Ahí sí metió los primeros servicios, ahí sirvió su único saque directo de esa manga, y ahí se llevó el set. Es una efectividad de maestro.

En el segundo Alcaraz elevó el nivel de juego. Se vieron más de sus destellos, como un espectacular golpe cruzado del revés para robar el primero de los dos servicios que rompió al alemán. Y en el tercer set se mantuvo la tónica: efectividad en la defensa, el ataque preciso, la dejada perfecta en en el momento oportuno… Y en dos horas y media justas, Alcaraz selló la victoria. El viernes, Medvedev.

 

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